Artistas del amor – Salvar no es Amar

Hola Musa! 

Sé lo que es Amar. O tal vez, no tanto.

Sé lo que es querer Salvar. Pasar de la chispa del Amor, pura y libre, a un patrón de relación donde me vuelco a crear, proveer, y a nutrirlo todo. Un Amor en exceso capaz y generoso, que organiza y planea, provee, construye hogar, planea excursiones, y lo mantiene todo organizado y bajo control. 

Un Amor, desde mi poder, que niega el poder de mi PAR-eja.

Y todo esto lo he hecho desde las mejores “intenciones”, y desde la única forma que sabía Amar. Sin embargo, con un velo sobre mi cara, porque nuestra forma de Amar es Inconsciente, y viene de patrones heredados. He tenido que desenmarañar los hilos con paciencia, y desenredar los nudos de este telar, para finalmente poder ver.

Encontré en mi forma de Amar, en lo más profundo de mi corazón, un miedo a no ser suficiente. Y ese miedo ha generado temor a ser abandonada, o a que me traicionen. 

Y también, en mis procesos de mirar adentro, he encontrado en mi linaje a ancestras que buscan salvar a sus hombres. Desde su relación lastimada con lo masculino, se han puesto por encima de sus hombres y se han puesto en el rol de arreglarlo todo, proveerlo todo, organizarlo todo. Desempoderando a los hombres y no viendo al masculino.
 
 
Y también, una vez he visto esos patrones en mi linaje, he encontrado al fondo, muy en el fondo, en el Amor como lo he practicado un deseo de controlar, de cambiar a mi pareja, de salvarla, de proveerlo todo para lograr su lealtad y su mirada. Para que no se vaya, para que no me traicione. Para que se comporte como yo quisiera.
 
Como dice Bert Hellinger, fundador de las constelaciones sistémicas, dar un poco de más esta bien, porque eso estimula que el amor siempre vaya en crecimiento. Este acto de Amor hace que la pareja corresponda, dando lo que le han entregado y dando un poco de más. Pero siempre velando por el equilibrio.
 
Sin embargo, yo rompí este equilibrio. Y entendí que el dar demasiado de más, sin que el otro pueda pagarte esa deuda, rompe el equilibrio, y hace que la pareja realmente no tenga otra opción que irse, ya sea físicamente o por medio de alguna traición, estando en la pareja.
 
Tanta generosidad, por medio de aportes energéticos, espirituales, prácticos o económicos, termina minando tu equilibrio interior. Y luego tu equilibrio con tu pareja.

He pasado de la felicidad y la entrega total, a un exceso de acciones que buscan encasillar, someter, a “arreglar” a mi pareja. Me di cuenta que

Salvar no es Amar.

  • Pregúntate, si tu Amor en el fondo busca condicionar al otro para que nos de el Amor cómo y cuándo lo queremos.
  • Pregúntate, si en tu acción de dar, hay intenciones o expectativas de recibir.
  • Pregúntate, si en el fondo deseas Salvar a alguien, ayudarlo a conseguir sus metas.
Especialmente las mujeres fuertes, mujeres que son Sanadoras, coaches, terapeutas y que estamos al servicio de la sanación, debemos preguntarnos: desde dónde estamos ejerciendo esa intención,  ¿Desde un lugar de Esencia que busca Dar sin ninguna expectativa, o desde el lugar de Salvadora? 

Cuando asumimos el rol de Salvadora, en cualquier relación, lo que hacemos es alejar al otr@de su propia capacidad de lograr materializar sus propios sueños.

Desempoderamos al otr@, nos ponemos por encima, no l@ vemos como igual ni como poderos@.

Cuando entendamos que cada uno está en su proceso y cada uno tiene primero a su propio Destino, maestr@ y voz interior.

Cuando podamos soltar el Amor al Universo y verlo como un acto mágico y eterno, que debe fluir como un Río, y nosotras sencillamente debemos disfrutar el agua y su corriente, ponernos un neumático y fluir en las aguas acompañados de nuestro Amad@, en vez de construir un dique en el agua.
 
Cuando realmente nos guiemos por un Amor propio completo que no necesita llenar vacíos con el otr@, entendemos que el acto de Salvar a otro, de ponerme entre esa persona y su Misión de Vida, no es Amor. Genera dependencia, cadenas y desempoderamiento.

Que nos quitemos los velos en el Amor.

Que sanemos dinámicas ancestrales que nos limitan y lastiman en poder escribir nuestras historias de Amor.

Que podamos caminar libres y completas en la impecabilidad de nuestro Amor.
 
Un abrazo, 
Alejandra

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