El camino de Artistas en el Amor

 

Hola Musa! 

Te confieso. Toda la vida he anhelado una relación de pareja duradera, estable, tranquila y pacífica. Y también, al mismo tiempo, super romántica, intensa y apasionada. Una relación donde realmente pueda abrir mi corazón, sentirme completamente desnuda y presente ante mi pareja, y aprender de su mano el camino del amor incondicional.

Soy hija de padres que se divorciaron cuando tenía 5 años, y sentir ese contraste desde muy pequeña, reforzó mi ilusión constante de encontrar y mantener una relación de pareja durante toda la vida. Dado que a mis padres nunca los vi realmente como una pareja, construí mis ilusiones alrededor de la historia de mis abuelos, quienes duraron 54 años de casados, haciendo Happy Hourtodas las tardes y conversando y riendose juntos. Pasaban felices en su vida y cotidianidad, y estuvieron bailando juntos hasta la noche antes de que mi abuelo murió de un infarto a los 75 años, luego de decirle a mi abuela cuánto la amaba. 

 
Con base en esa historia que vi como la ilusión de que sí era posible, empecé a buscar al hombre que cabría ese molde. Yo quería pasión y entrega, diversión, aventura, aprendizaje continuo, evolución, y al mismo tiempo quería una situación segura y estable, dado que no quería repetir los “errores” de mis padres. Y ahora veo que empezar con estas expectativas, combinado con una voluntad férrea y algo rígida de mi parte de que yo podía hacerlo funcionar y sostener, fueron una combinación bastante equivocada y hasta caricaturesca.
Y en ese juego de relaciones y de vida, llevo dos matrimonios, uno de 17 años y el segundo de 3. Ambos son hombres especiales y únicos. Y yo anhelé ambas veces casarme para el resto de mi vida, pero la realidad de la vida me llevó por caminos distintos.

Entonces mis historias de amor han sido como una colcha de retazos que sigo tejiendo. No tengo el tema dominado, ni mucho menos. Y de pronto por eso, y porque he vivido matrimonios, hijos, separaciones y un divorcio, de manera consciente, amorosa y profunda, he vivido muchas situaciones en las relaciones y aprendido mucho. 

 
El hecho de que no tenga este tema chuleado, hace que lo siga anhelando y muy activo en mi vida, a esta edad cuando muchas de mis amigas ya se han dado por vencidas y han cerrado sus corazones.

Siento que ahora es cuando más sigo caminando este camino, con algo de inocencia, mucha fé de niña, entrega y también algo de ceguera. Como Mr. Magoo, un personaje de caricaturas de los años 70 que cómicamente iba caminando sin ver nada, pero su fé de que todo estaba bien lo hacían salvarlo milagrosamente de las mas estrenduosas caídas y calamidades. 

He sentido el Amor. He tenido ese privilegio, ese regalo etéreo que te da la vida. He sentido esa sensación eterna de mirar a los ojos a mi amado y sentir el Paraíso absoluto manifestado en la Tierra. Me he sentido absolutamente cómoda en mi piel y en mi cuerpo, y en perfecta armonía con la temperatura y los ángulos de mi pareja. Ambos en un silencio que dice más que mil palabras. Sentir que cabemos perfectamente y casi simbióticamente el Uno con el Otro, que borramos los límites entre los dos… Sentir que mi pareja y yo somos un océano profundo de Eternidad. Que estamos en un Paraíso creado para y por los dos.

 
 
El Amor puro no se vive desde los límites. El Amor en este estado se asemeja a un estado de delirio, de locura.
 
¿Estos Amores, por un lado, y la incongruencia por el otro, de tratar de construir algo duradero e institucionalizarlo y regularlo…no creen? Porque resulta que, o sacrificamos intensidad y pasión, o entramos tan profundamente en el otro que borramos nuestros sanos límites… ¿cuál es el equilibrio? Lo sigo aprendiendo.
 
Porque necesariamente, para generar buenos acuerdos y una sana estructura para construir juntos el hogar espiritual del Amor, ahora aparecen los límites y los acuerdos. Ahora hay que negociar y construir.

Muchos limites rompen el Amor. Y mucho Amor sin límites y acuerdos, genera situaciones que nos lastiman.

 
¿Cuál es tu historia con el Amor?
Este mes, lo que ves y trabajas en ti es:
 
Aprender cuál es el camino del amor incondicional y darnos cuenta que, a la larga, es una travesía hacia nuestro amor propio.

Entender que cada relación es un espejo de nosotras mismas. Y cada persona con quien compartimos, un maestr@.

Entender que las relaciones de pareja son un lugar para aprender la maestría en el amor: amar al otro tal como es, entregarte a tu amor y ser devota a ese amor. A través de la intimidad, la vulnerabilidad y la devoción, transformarás y sanarás. 

Expresarte en el amor desde tu libertad interior, y amarte lo suficiente para pedir lo que necesitas y hacer acuerdos que te cuiden y te nutran. 

Tejer relaciones con hijos, familia y amistades que te hagan sentir amada, reconocida y vista, con todas tus facetas.

Aprender a danzar el amor, una danza entre energías masculinas y femeninas en ti, y luego danzar con otr@s.

Abrirnos al gozo, a la entrega absoluta y a la plenitud en el amor y en las relaciones.
 
Te deseo una Vida caminando el Amor.
Un abrazo, 
Alejandra

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