Los 4 arquetipos de nuestros ciclos femeninos

La siguiente información la transmito de unas fuentes muy sabias, nada de esto lo he escrito yo. Miranda Gray y su libro Luna Roja, y la Dra. Christianne Northrup y su antología sobre el cuerpo femenino llamado Cuerpo de Mujer, son unas fuentes muy recomendadas para empezar a profundizar más acerca de nuestra ciclicidad femenina. 

Ahora bien, me pregunto, ¿por qué no nos enseñaron estas cosas en secundaria, cuando nos hubiera hecho tan bien? ¿Por qué el tema de nuestros ciclos y nuestra menstruación lo callamos e ignoramos? Cuando menstruamos, nos enseñan a controlar nuestro periodo, a ponernos tampones para que no se vaya a notar y que podamos continuar nuestras actividades como si nada estuviera pasando.

Nuestras madres a duras penas nos hablaron de esto cuando comenzamos a menstruar. Y tristemente, si tuviéramos accesible y celebráramos este conocimiento, en vez de callarlo, ¡como de diferente serian las cosas! Me imagino mujeres más felices y con menos síntomas dolorosos asociados a la menstruación, parejas mas felices, familias mas armoniosas y por ende un mundo mas equilibrado y cíclico.

Porque ignorar nuestros ciclos es como tapar la luna con una mano…

Entre más nos resistimos a nuestra ciclicidad, más vamos a sentir los síntomas asociados. Cualquier tema de salud, y de tu cuerpo, que no escuchas, solo se acentúa.

Entonces, al integrar nuestros ciclos y al permitir sentir estas fases en nosotras, podremos integrarlos mejor y vivir menos incomodidad asociada a ellos. Y además, entre más estemos conectadas a nuestros ciclos, podremos empezar a celebrarlos y a acceder a nuestro superpoder de la creatividad y la intuición…ahora les cuento cómo!

A nivel físico, que tiene lugar cada 28 días, igual que las fases de la luna, consta de cuatro fases: preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual. Cada fase trae sus emociones y también sus síntomas físicos. Y además, como dice Miranda Gray en Luna Roja, pp 81-82:

el cuerpo femenino responde a las fases lunares: pero el ciclo de la luna no es solo el calendario del cuerpo de la mujer sino que es también un indicador de los cambios que se producen en su consciencia….El periodo promedio del ciclo sinódico de la luna es de veintinueve días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos… En su fase oscura (luna nueva), la cara luminosa no se puede ver desde la tierra, pero después de unos pocos días se hace visible en el cénit como luna creciente y únicamente en el momento en que se pone el sol.

En los días siguientes va aumentando gradualmente hasta llegar a apreciarse como una semiesfera, la cual empieza a ascender a partir de la puesta del sol. Luego continuará creciendo hasta transformarse en luna llena, la cual puede observarse desde el momento en que el sol se pone, culminando a medianoche. Posteriormente empieza a disminuir su luz (luna menguante) hasta que solo es visible al amanecer, poco antes que salga el sol. La mayoría de las mujeres mantienen una interacción con el ciclo lunar de una de estas dos formas: bien sus menstruaciones coinciden con la fase de luna llena o bien con la luna nueva. Es posible que el ciclo femenino no tenga exactamente la misma duración que el lunar, pero puede alargarse o acortarse para que cada mes la menstruación aparezca en un momento próximo a esas dos fases.”

 

Entonces, un primer ejercicio de conexión con tu relación con la luna, es anotar en tu diario, tu ciclo menstrual y su relación con la luna. Puedes, como sugiere Miranda Gray, dibujar un circulo con ruedas, como la llanta de una bicicleta, donde cada línea es un día de tu ciclo menstrual. Comienza a observarte, y anota: tu nivel de energía, tus emociones, tu estado de salud, tu sexualidad, tus sueños, y tus actividades y facultades. Vas a ver temas recurrentes, niveles de energía que se repiten, y vas a conectarte mejor con tu propio ciclo, permitiéndote sentir tu rango normal de emociones, niveles hormonales, y la marea que somos realmente por dentro.

Ahora bien, en la mitología, las energías de la mujer se describían en cuatro etapas que reflejaban las fases de la luna:

 

La Virgen, o Doncella, y la luna creciente representan la fase entre el final del sangrado hasta el comienzo de la ovulación: las energías correspondientes son generativas, dinámicas, inspiradoras, brillantes…

La luna llena, representa las energías del periodo de ovulación, y son las de la Madre…acá dice Miranda Gray (pag. 85) que “la creatividad interna de la madre surge para crear una nueva vida…” son energías más nutridoras, amorosas y enfocadas en nuestras relaciones…

La fase menguante refleja la reducción de la energía física desde la ovulación hasta la menstruación…y se asocia con “un aumento en la sexualidad, la creatividad, la magia, las energías destructivas internas y la conciencia.” (pag. 85). Esta fase se asocia con el arquetipo de la Hechicera, o Sacerdotisa.

Finalmente, la luna nueva es el arquetipo de la Bruja Negra, o Anciana, donde se encarna a la mujer que se retira del mundo, para entrar en introspección y en su energía interior espiritual. Aquí se gestan nuevas ideas y lo nuevo. Se cierra el ciclo para poder comenzar uno nuevo.

Entonces, Musas, abracemos nuestra complejidad y diversidad al saber que
No somos una mujer, somos cuatro.

La próxima semana te contaré mas acerca de los cuatro arquetipos, ¡gracias por leernos!

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