Segunda parte – Los 4 arquetipos de nuestros ciclos femeninos

¡Hola Musa!


Sigamos profundizando sobre los 4 arquetipos lunares y su relación con nuestros propios ciclos. ¿Ya leíste el blog de la semana anterior que introduce este tema? ¡Te invito a leerlo! A continuación sigo citando contenido del libro Luna Roja de Miranda Gray.
Les voy a contar por qué es tan importante entender y abrazar su oscuridad.

Nos han enseñado durante siglos a negar esta característica nuestra que encarnamos y llevamos adentro: es un poder de lo femenino, y es parte de nuestra ciclicidad. Pero las sociedades y las culturas nos han ido negando este poder. 

¿Cuando se manifiesta este poder en nosotras? Con los ciclos lunares. Hablábamos que hay cuatro arquetipos relacionados con la Luna y sus fases: La Doncella, la Madre, la Sacerdotisa y la Bruja o Anciana. Vamos a profundizar más en cada uno:

La energía de la Doncella o Vírgen, la cual se presenta entre el fin del ciclo menstrual y la ovulación, es radiante y dinámica, y está asociada al color blanco. Una diosa que la simboliza es Artemisa, que si la han visto o conocido, es la diosa griega de la caza. Lleva un traje suave, una lanza, y sandalias…es la mujer independiente, sociable y ambiciosa. Cuando las mujeres estamos en esa energía, tenemos confianza en nosotras mismas y gran capacidad de concentración. También nuestra sexualidad es fresca y radiante. En este momento del ciclo, es un buen momento para iniciar nuevos proyectos, celebrar la vida, conocer gente nueva y concentrarnos en nuestros proyectos de vida.

La siguiente energía es la de la Madre, y la representa el color rojo. La diosa Atenea representa esta cualidad, con su sabiduría y poder. Esta energía ocurre alrededor del tiempo de la ovulación. Las energías de esta fase son en realidad maternales, perdemos el deseo centrado en nosotras misma, ponemos mas interés e intención y abrazar, nutrir y cuidar a los demás. La sexualidad es más amorosa y de un deseo de compartir profundamente. Es un buen momento para nutrir proyectos o germinar nuevos, asumir responsabilidades, y estrechar vínculos y relaciones.

Las energías de la Hechicera o Sacerdotisa surgen cuando el óvulo ha sido liberado pero no ha habido fertilización. Acá la energía de la mujer se empieza a dirigir hacia el interior. Es cuando se nos despierta la magia y la creatividad. En esta fase, la sexualidad es muy creativa, intensa y de placer. Es cuando conectamos con nuestra intuición, y podemos tener sueños. Es aquí donde es posible que nos conectemos a nuestra emocionalidad, y también a nuestra capacidad de destruir. ¿Destruir?

Si, la energía femenina es creadora y también destructora. Si no identificamos ni vemos esta cualidad, nos desconectamos de la necesaria labor de destruir lo que ya no está al servicio y lo que ha cumplido su ciclo para que pueda emerger lo nuevo. No puede nacer nada nuevo si no hemos abierto espacio para ello, y destruido lo que ya no puede estar en nuestras vidas. La energía de la sacerdotisa es ideal para comenzar a identificar qué es necesario soltar y transformar.

Y para que podamos entrar a vivir la energía de la Bruja conscientemente. Las energías de la Bruja surgen durante la menstruación y se asocian al color negro. Esta es nuestra propia oscuridad. Acá es cuando entramos simbólicamente en la cueva, y es cuando más desarrolladas tenemos nuestra intuición y nuestra capacidad de soñar sueños presagiadores. Esta energía es la ideal para entrar en un momento de introspección, alejarse de lo mundano, dormir y soñar, cuidar el cuerpo. Y energéticamente soltar lo que ya no está al servicio. La sexualidad en esta fase, si se desea, es más espiritual.

Entonces, nos han enseñado que debemos ser siempre doncellas, y que le debemos tener miedo a nuestra hechicera y a nuestra bruja. Que le debemos temer a nuestra oscuridad y a nuestra creatividad. Yo te digo, Musa, ¡abraza completamente cada fase y cada energía en tu ciclo! Rescatarás poderes de intuición, creatividad y fuerza que te permitirán luego manifestar la vida plena que deseasSi no has ido a tu oscuridad, y no las has podido integrar plenamente, no podrás realmente caminar equilibrada ni crear tu luz.

Te deseo que camines equilibrada entre tu luz y tu oscuridad

 

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