Vitales y Cíclicas en la madurez

¡Hola Musa!

Hemos venido profundizando acerca de los ciclos de la mujer, y sus cuatro arquetipos:

Doncella,  MadreChamana o Sacerdotisa, y finalmente, Anciana Bruja.

Hemos demostrado que las fases se mueven entre la luz y la oscuridad, y también van fluyendo entre energías brillantes y extrovertidas, y hacia su otra polaridad que son energías más introvertidas e intuitivas. Y hemos hablado de que eso está muy bien, abrazarnos completamente en cada ciclo.

Hemos también entendido que nuestra creatividad e intuición son superpoderes que tenemos las mujeres, que despertamos aún más si nos abrimos espacios para cultivar estas energías, aprovechando las energías de la luna y de sus ciclos, así como de nuestros propios ciclos.

Y de pronto te preguntarás, ¿qué pasa con las mujeres que ya no están en su ciclo menstrual? ¿Cómo entender y celebrar mejor también la menopausia?

Una mujer, cíclica por naturaleza, en esa edad ya toma plena conciencia de si misma, y de sus ciclos, cuando deja de percibirlos de la misma forma. Al no haber sangrado cada mes ni los mismos cambios hormonales, la mujer comienza a dirigir su energía a su interior, a su propio centro. Simbólicamente, está descendiendo a su propio arquetipo, y se convierte en un puente entre ambos mundos, es el momento en que hay más equilibrio y más poder. Como dice Miranda Gray en su libro Luna Roja:

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“Desde esta beneficiosa posición de constante conciencia acerca de ambos mundos, la mujer posmenopáusica es por propia naturaleza sacerdotisa, chamana, sanadora y vidente, pues cuenta con la ventaja de poder acceder continuamente a aquella dimensión interior de la vida a la que sólo llegaba una vez al mes durante su faceta de mujer menstrual. Por ello el conocimiento y la claridad interior propios de la anciana eran ampliamente reconocidos en las culturas del pasado, donde se le veneraba como consejera, guía y representante de la tradición, además de como vínculo entre el mundo espiritual o ancestral y la comunidad.”

Miranda Gray, Luna Roja

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En esta etapa, la mujer postmenopáusica tiene el poder de sanar, iniciar a otras mujeres y realmente expresar una nueva sabiduría y conexión constante con el mundo interior.

Esta etapa se vuelve un nueva renacimiento, esta vez desde la profundidad y el mundo interior y espiritual.

Entonces, ¿a qué le tememos, Musas? Liberémonos de las creencias limitantes que nos infunden miedo ante la menopausia, abracémosla como el verdadero despertar de la mujer, y honremos a las mujeres maduras, que tienen una sabiduría innata, y mucho por enseñar.

Celebremos a las mujeres maduras, no las discriminemos porque ya no caben dentro de los estereotipos de belleza que nos ha enseñado el mundo actual, honremonos también en el paso del tiempo hacia nuestra propia madurez. Celebremos nuestras arrugas, nuestro cuerpo y nuestras canas, redefinamos la belleza luego de los 40 y 50, mostrémonos auténticas y sabias, y poderosas. ¡Seamos bellas y auténticas a cualqueir edad! Y celebremos cada fase y cada ciclo.

¡Musa, te deseo belleza, poder y autenticidad en tu madurez!

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