Emprender por amor: la fuerza invisible que ordena y sostiene

Un día, en un podcast de Sistema B, me preguntaron por qué había comenzado a emprender, y mi respuesta fue: \»Por amor.\»

Hace 20 años, tenía 33 años y era mamá de dos pequeños, feliz siendo madre, una naturista vegetariana abraza árboles, y estaba recién llegada a Colombia con sueños de cuidar al planeta. ¿Ustedes creen que quería entrar a pegar ladrillos junto a mi padre? La respuesta es que era lo último que quería hacer en ese momento. Me imaginaba más acampando en un árbol en forma de protesta, o encima de un barco de Greenpeace.

Y sin embargo, algo me motivó. Una fuerza invisible. Siendo la mayor de cuatro hermanos y una década mayor que mis hermanos menores, vi a mi papá sufrir los comienzos de una enfermedad devastadora. Y vencí mi resistencia a ser la rebelde independiente de mi familia, y comencé a hacer preguntas y a escuchar: ¿Cómo puedo apoyar a mi padre en estos momentos, cuando se le venía el mundo encima? ¿Cómo puedo cuidar su legado, y todo lo que construyó y que me consta hizo por amor a sus hijos y a su familia? ¿Cómo puedo también crear algo que perdure más allá de los liderazgos individuales, algo que nos una a largo plazo, pensando en mis hermanos menores, que en ese momento tenían 24 y 21 años?

Fue ahí cuando empecé a aprender sobre las empresas familiares y a crear a Contempo pensando en traer las mejores prácticas, con un Consejo de Familia y un Protocolo bien armado, una junta directiva independiente, y un CEO externo y experto —Ernesto Estefan— quien, hoy, 20 años después, sigue con nosotros. Ernesto, gracias por unirte a esta visión.

Hacerlo por amor implica, primero, dejar el ego a un lado y saber cuándo hay que trascendernos y entregar al siguiente en línea. Segundo, nos obliga a pensar en el bienestar de todos, ordenar la casa en torno a la equidad y la justicia, y a tener prácticas transparentes, inclusivas y sostenibles en el tiempo. Y tercero: amar es gobernar, es dar orden y equilibrio, dar estabilidad y justicia. Como dice Bert Hellinger, el creador de las constelaciones sistémicas, el amor fluye cuando hay orden. Yo agregaría: el orden fluye cuando hay amor.

Creo que en el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible lo hicimos por amor: creamos un modelo de gobernanza exitoso que se ha convertido en la esencia de esta organización, diferenciándola de otras organizaciones y gremios, y dándonos una gran ventaja competitiva y duradera en una industria bastante competitiva. Es más, en las escuelas de negocios deberían agregar el amor como una de las fuerzas competitivas de Porter, porque es la fuerza invisible que une, ordena y estabiliza todo. ¿No creen que el mundo sería radicalmente distinto si creáramos nuestras empresas por amor?

Un abrazo,
Aleja Torres Dromgold

Scroll al inicio