Hoy quiero compartirles algo que me llena profundamente de gratitud y alegría. Fui incluida en el número especial del Círculo de Mujeres de Semana Dinero, junto a 76 mujeres que están generando alto impacto en Colombia desde distintos sectores.
Soy hija de madre estadounidense y padre colombiano; crecí entre la tradición bogotana y una educación liberal. Estudié Relaciones Internacionales en la Universidad de Pensilvania y Economía en Wharton. Durante muchos años recorrí una vida de logros profesionales: fui banquera, consultora del Banco Mundial, jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ambiente, jurado de Shark Tank, empresaria, coach y madre.
Pero en medio de ese camino, una grieta interna me hizo detenerme. Lo dejé todo para recorrer Suramérica con una mochila al hombro. Nueve meses después regresé con una certeza que transformó mi vida: mi espiritualidad está en la tierra, yo vine a proteger esto.
En 2005, junto con mis hermanos, fundamos Contempo, una constructora pionera en sostenibilidad, que bajo mi liderazgo fue certificada como Empresa B. También ayudé a conformar el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible y FBN Colombia, una red de empresas familiares. Hoy presido Sistema B Colombia, desde donde impulsamos una economía en la que regenerar es más importante que simplemente sostener.
Siempre me he preguntado cómo alinear el liderazgo con el cuerpo, la tierra y los ciclos naturales. La respuesta tomó forma en 2017, cuando fundé Academia Musas. Desde entonces, más de 1.400 mujeres de más de treinta países han pasado por sus procesos de transformación: inmersiones, cursos y círculos donde hablamos de ventas y planeación financiera, pero también de intuición, fuego interno, deseo y descanso.
Porque nos enseñaron que ser exitosas significaba adaptarnos a un mundo que no fue creado para nosotras. Pero la energía femenina es poderosa, espontánea y sabia. Y aunque durante mucho tiempo este tema estuvo en silencio, hoy lo vivo, lo honro y lo comparto con certeza: es parte fundamental del cambio que necesitamos.
Esa travesía que me transformó está narrada en mi libro Hablando con Dragones, cuya portada tiene la imagen de una libélula que un día se posó sobre mi mano. Alguna vez leí que las libélulas fueron dragones, y así ha sido mi viaje: se quemó lo que ya no venía conmigo, viví una muerte interna, pero también un renacimiento.
Aleja Torres Dromgold




