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El ABC de la Transformación. Cap 4

El ABC de la transformación – Capítulo 4. “El Saber que Sabes” Y finalmente, después de muchos aprendizajes, errores y aciertos, llegas a la cuarta etapa de la transformación y al amor propio que es, El saber que Sabes. Porque después de un camino largo e incierto, poco a poco tu energía cambia. Y poco a poco, comienzas a manifestar una vida plena, en todos los aspectos. Porque al hacer cambios en lo que ya no es para ti, y luego de soltar y honrar tu pasado, comienza a llegar lo nuevo: nuevas formas de liderar, gestar emprendimientos con propósito, crear una vida plena y abundante. Imagínate escribir al final del año, o de tu proceso, un resumen de lo que este camino ha representado para ti. Comienzas: \»Este ha sido un año extraordinario para mí…\» ¿Acá qué escribirías?, deben ser cosas como: ~Realmente he encontrado mi nuevo propósito de vida. He lanzado emprendimientos desde ese propósito, he iniciado proyectos nuevos y me siento apasionada, comprometida, productiva, utilizando mis talentos por completo, relacionándome con un grupo estimulante de personas y aprendiendo de manera significativa. ~Estoy ganando más que suficiente al mes y he logrado superar mis propias creencias sobre la abundancia que podía llegar a mi vida. ~Tengo capital suficiente para invertir en viajes, mi proyecto de vida, mi arte, ahorros, y en mi familia. ~Mantengo mi felicidad y satisfacción en todas las dimensiones de mi vida, especialmente las relaciones, la salud y simplemente la diversión. ~Disfruto alimentando conexiones profundas. ~Me siento saludable, flexible y fuerte. ~Tengo tiempo para aquellos a quienes amo. ~Tengo tiempo para viajar, disfrutar de la vida y explorar. ~Continúo desarrollando mi proceso espiritual de transformación, con tiempo para rituales, creación, conexión a cristales, ciclos lunares, meditación, y expresión artística. Aprendo nuevas formas de desarrollar lo sagrado femenino, y continúo manifestando y equilibrando mis aspectos femenino y masculino en mi liderazgo y mi vida. ~Continúo desarrollando una verdadera conexión de alma gemela, trascendiendo mis miedos, conectando desde un lugar profundo de compasión y amor, con suficiente tiempo, energía y compromiso para disfrutar y desarrollar la conciencia de mi alma a partir de este amor multidimensional. ¿Acá qué escribirías?, deben ser cosas como: ~Superar mis creencias limitantes, que incluyen la culpa y no sentirme lo suficientemente digno. ~Alcanzar nuevas formas de prosperidad financiera derivadas de mi propósito. ~Aprender a equilibrar la vida y el liderazgo desde la nueva forma de manifestación, desde lo femenino y mi propósito. ~Volver a tener la disciplina en mis rituales personales de salud. ¿Acá qué escribirías?, debes hablar sobre cuál sería tu imagen o metáfora de tu diosa interior, en quién te quieres convertir.  Acá algunos ejemplos: Una diosa del amor que tiene el coraje de trascender, transformar y realizar la alquimia real de su proceso de amor y conciencia. Una sacerdotisa que tiene un poder femenino profundo de creación y manifestación y puede canalizar la verdad, la sabiduría, la claridad, el liderazgo y el propósito. Una curandera chamán, que puede curarse a sí misma y a los demás profundamente, y mantener y desarrollar una conexión con la tierra. Si deseas iniciar tu camino de transformación, puedes hacerlo a través de mi libro Hablando con Dragones, en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito, acá. En él te entrego herramientas claras y te cuento, paso a paso, cómo logré hacer alquimia con una vida que parecía ser predestinada. ¡Porque te deseo un camino de manifestación, de la vida soñada en cada uno de los aspectos de tu vida. No te mereces nada menos! Un abrazo de Musa, Alejandra Torres 

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El ABC de la Transformación. Capítulo 1

El ABC de la transformación – Capítulo 1. “El No Saber que No Sabes” Les comparto algo que escribí cuando estaba en la primera fase de mi camino de transformación,  amor propio, y conexión con mi liderazgo femenino y propósito. Mi momento de despertar. El arranque, el saber que hay algo que no encaja del todo. Pero estás ahí. En el No Saber que No Sabes. Lo nuevo todavía lejos, impalpable. Pero su energía sale y te llega al alma, y te empieza a llamar. Febrero 2014… Hoy tengo ganas de llorar. Llorar desconsolada y profundamente. Acabo de salir de una exitosa reunión donde todo ha salido bien, donde todo ha fluido de una manera increíble como en las películas, y donde siento una profunda satisfacción en mi carrera, de largos años en gestación. Siento que a cierto nivel estoy llegando a momentos en mi vida que son muy altos, como llegar a una cima de una montaña. Y esto me da mucha felicidad. Pero mi tristeza es a otro nivel. Es una tristeza profunda. Porque además tengo una familia que me adora y a quien he adorado. Un esposo perfecto, considerado, respetuoso, amigo. Un cómplice de vida. Empezamos hace 17 años un viaje hermoso y  comprometido, fiel y que ha generado muchos frutos, unos hijos hermosos y perfectos, unos lugares especiales que hemos construido a lo largo de los años, proyectos trabajados en conjunto, emprendimientos… Y además para colmo de males, tengo una familia extendida ejemplar, unos suegros adorados, unos abuelos únicos que nos han apoyado siempre, y además unos hermanos con los cuales he venido cultivando una unión familiar muy fuerte y duradera. Y adicional a todo eso, que además reconozco que muchos ni siquiera logran tener, tengo varias dimensiones que me dan placer y felicidad. Por ejemplo, canto en una banda de rock. Y ahí he aprendido a encontrar mi voz interior, a sanar y a proyectarme. A comunicarme desde otro lugar, sin temor a ser juzgada, desde este espacio he creado algo muy especial que es muy mío, muy personal y auténtico pero que cuando lo comparto genera una especie de magia. También me gusta subir montañas y estar en la naturaleza, como una comunión espiritual y mágica. Y tengo además esta felicidad de poder caminar y subir monte, y tener la salud y vitalidad y sensibilidad para recorrer, agradecer y comunicarme con la naturaleza, los pájaros me hablan, las libélulas me saludan y el viento y las nubes me dan mensajes ocultos que yo interpreto. Y que atesoro. Y entonces, ¿qué pasa?,  ¿Por qué estoy empecinada en estar triste? Porque el corazón es caprichoso, quiere además tener otras cosas, otras emociones, deleitarse en cosas distintas. Pero es mi corazón, mi estúpido y caprichoso corazón que no ve todo lo que tiene ni reconoce el valor de lo que ha creado, que además quiere más. Quiere de pronto recrearse, abrir nuevas posibilidades, sentir el placer de emociones diferentes. Quiere explorar en terrenos poco explorados. Y esto me ha volcado, con hambre de alma (y esto no entiendo muy bien por qué tengo esta hambre que ni siquiera sabía que tenía) hacia una atracción profunda e inexorable con mi música. Cuando oigo la música se mueve algo muy profundo, algo casi genético, algo que tengo en mi ADN, en mi sangre y en mis ovarios, un reconocimiento a los músicos de mi familia, a mi mamá quien tocó apasionadamente jazz y bossa nova en la batería, a mi abuelo quien tocó jazz y blues en pianos desde Nuevo Orleans hasta Chicago, a mi papá quien tocó y cantó boleros en su guitarra. A mi tía quien grabo discos y ganó premios por sus canciones de los años 70s. A mi hermana que batiendo todos los pronósticos se volcó a una carrera musical y está generando canciones sublimes. A muchos más familiares que tenían vena musical y la compartían de varias maneras. ¿Y por qué no soy música? A pesar de que, de chiquita, ser bailarina y pianista era lo que yo más quería ser. Generé una especie de doble vida, de doble personalidad. Una persona formal, que ganaba premios por ser la mejor estudiante, callada y estudiosa, tímida y reservada, controlada en sus expresiones pero líder e independiente, y la otra espontánea y artista, en el presente, sencilla, nómada, transparente y fluida. Dos distintas. Camaleónicas. Irreconciliables, como una especie de choque de trenes en gestación. Pero en la superficie, todo bien. Todo bajo control con frialdad y cálculo. Pero entonces (volviendo al tema), el tema de la música no deja de ser algo muy profundo. Algo esencial en mi espíritu. Y creo que por esto, algo me pasa. En el cuerpo. Desde mis pies hasta mi cabeza. Una vibración y un deseo. Y quiero botar toda mi vida orquestada y perfecta, por el abismo. Entonces mi tristeza es profunda. Porque mi tristeza real y profunda es por mi lugar en este mundo, el cual he construido y creado a lo largo de tantos años, con todas las precauciones y buenos deseos y amor, con todo mi compromiso – ¿Qué me pasa? ¿Por qué la vida que tengo no es suficiente? ¿Por qué estos 17 años y esta larga construcción y esfuerzo, compromiso y amor no me capta totalmente? ¿Qué esta faltando? He ahí una tristeza, una falta de algo que no sé que es. Estoy sola. Y desnuda. Con mis debilidades expuestas. Con mis incoherencias. Con mis deseos y anhelos. Entonces, ¿te has sentido así? ¿En esa incoherencia, esas ganas de reconciliar deseos, anhelos, o partes de ti misma que no han tenido el espacio suficiente en tu vida para expresarse? Es posible que sientas: Si está sintiendo algo de esto, no estás sola. Lo primero es aceptar que tienes este llamado, y decidir, si vas a entrar al camino del aprendizaje y la expansión, el cual es incierto, o si vas a continuar en tu vida como vienes. Si decides aceptarlo, creé un Paquete de Poder, Impacto

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Mi pacto con el amor…

Hace unos años, en unas vacaciones con mis hijos, me estaba separando de mi esposo luego de haber estado casados durante 17 años. Éramos la envidia de nuestros amigos, nos consideraban la pareja perfecta. Y lo éramos: hacíamos un buen equipo de padres con nuestros hijos, salíamos de viaje, teníamos una casa estable y armoniosa, con amigos, comodidades y una gran familia extendida que nos apoyaba. Pero en el fondo, en mi corazón, yo un día me atreví a ver que ya no sentía esa conexión de pareja que tanto añoramos las mujeres. Una conexión total, de alma, donde te sientes realmente mirado, visto, celebrado por ser quien eres, donde te puedes expresar plenamente, hasta en tus noches oscuras, en tus procesos de transformación, y con todo el rango de emociones. Poder ser totalmente auténtica, sin máscaras. Y en esas vacaciones, sentada en una hamaca rodeada de palmeras, leí un libro sobre el proceso de encontrar el amor. Un libro que me invitaba a entender y a practicar el amor. No me había preguntado nunca, ¿Qué quiero del amor?, ¿Cuál sería mi pacto con el amor? Y, cuando estuviera lista y hubiera hecho un proceso de duelo con mi relación actual que honrara al padre de mis hijos y a mí misma…¿qué buscaría de una siguiente relación de pareja? Decidí en ese momento, escribir un manifiesto del amor, y hacer de mi camino de aprendizaje y transformación, un camino hacia el amor incondicional. Un camino donde su fin no era tanto encontrar pareja, sino encontrarme a mí misma. En vez de los cuentos de hadas que te dicen que el fin de tu camino es el otro, manifesté que quería que el fin de mi camino, fuera yo misma y una vida en amor propio, autenticidad y propósito. Y que así, luego de haberme rescatado, nutrido y cultivado, pudiera encontrar a una pareja con quien podría seguir aprendiendo sobre el amor. Y acá transcribo esas palabras. Mi pacto con el amor…        Un amor que cura. Quiero curar mis heridas más profundas con lo masculino. Quiero curar el amor que no he podido dar a mi pareja, a mis padres, y a veces, hasta a mis hijos. Quiero curar la falta de amor propio que me ha llevado a no respetar mis propios límites y a debilitarme físicamente, hasta a enfermarme.         Un amor que renueva. Quiero renovar mi creatividad, inocencia, sensualidad, entrega, confianza, fluir, flexibilidad, apertura, goce, y mi sentido de aventura. Quiero renovar mi libertad, mi capacidad de no juzgar. Quiero renovar mi poder personal y mis buenos límites. Quiero renovar mi sensación de estar completa para dar mi mejor amor desde la abundancia. Quiero renovar mi rebosante y plena salud. Quiero renovar mi espiritualidad.      Un amor que nutre. Quiero sentirme segura de poder dar mi amor a un hombre que me ve y me valora. Quiero sentirme protegida cuando me expreso plenamente y desde un lugar auténtico. Quiero protegerme de situaciones y amores que no me convienen ni que honrar mi búsqueda ni mi proceso espiritual.       Un amor que inspira con su poder. Quiero dejarme elevar y fluir desde el amor y su poder. Quiero tener el poder para crear un amor que es una obra de arte y de alegría, de goce y de entrega, de servir al otro y de actuar desde el amor y no desde el ego ni del miedo. Hoy, vuelvo a leer estas palabras y veo su poder creador. Hace cuatro años, lo que me parecía utópico desde unas vacaciones al lado del mar y las palmeras, ha sido precisamente mi camino. Hoy he podido materializar un amor que llena todos esos deseos y anhelos que tuve. Y hoy mi vida es infinitamente más plena y hermosa, gracias a poder haberme entregado al amor, y tener una relación de pareja que me inspira, me nutre y me enseña. Y entonces, ¿Cuál sería tu pacto con el amor?. Te invito a que te dediques un tiempo en estos días de reflexión y de vacaciones, para verte, inspirarte y escribir tu propio manifiesto. Una carta de amor para ti misma, donde te imagines hasta dónde puedes llegar en el camino del amor, hacia ti misma y hacia los demás.  Si tu alma siente el llamado a transformar la manera con la cual lideras tu vida, puedes transformar tu historia personal y recorrer tu camino de conexión con tu amor propio, con mi libro Hablando con Dragones, en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito, acá. Que vivas una vida llena de amor… Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

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