conocimiento

Los Arquetipos de las diosas

Entonces, como veníamos hablando sobre el mundo y las narrativas de lo femenino y lo masculino, profundicemos más acerca de los arquetipos del Sagrado Femenino. Reavivemos sus historias, conectemos con estas miradas. Acá recuento algunas de estas historias. No pretendo abarcar ni tampoco reducir ni ultra-simplificar el tema, solamente les pinto un brochazo de algunas de estas mitologías. Y les propongo que de acuerdo con las que más resuenen a nivel profundo interior desde el cuerpo y la emoción, sientan que pueden acudir a ellas y sentirse fortalecidas y apoyadas por ellas. Acá les propondré unos ejercicios para esto. Primero, ¿qué es un arquetipo? Carl Jung, reconocido sicólogo y discípulo de Freud, propuso el término, al darse cuenta que nuestra conciencia contiene una gran cantidad de información a nivel subconsciente, que se manifiesta a través de sueños y símbolos. Entonces, por debajo de nuestro ego y nuestra mente, tenemos un iceberg subterráneo de información, creencias, percepciones y asociaciones. Incluso existe una serie de memorias, percepciones y creencias guardadas en nuestros subconscientes que son compartidas y comunes tanto con civilizaciones pasadas como presentes; esta información compartida Jung la llamó conciencia colectiva. Entre más personas y civilizaciones hayan tenido esta información, más fuerte es su presencia en nuestro subconsciente. Cuando hay un fuerte símbolo colectivo compartido, este se convierte en un arquetipo. Un ejemplo de un arquetipo es una imagen de una cruz, o de un ángel. Al ser imágenes que han tenido, y tienen, gran importancia simbólica y espiritual, sentimos un entendimiento más profundo al ver estas imágenes que si estuviéramos viendo una imagen de, por ejemplo, un paquete de papas. Ellas literalmente resuenan en nosotras porque son arquetipos que se han guardado en nuestro memoria y conciencia colectiva. Por esto, en el siguiente ejercicio te invito a que trates de sentir la fuerza de las siguientes imágenes, no desde tu mente, sino desde tu cuerpo. Las diosas como guías para tu camino de transformación y liderazgo… En el inicio de nuestra civilización, han surgido imágenes, o arquetipos, de diosas y guardianas de lo sagrado. Al principio, las civilizaciones crearon su imagen de Dios como una mujer. Y luego fueron incorporando dioses masculinos con los femeninos, hasta que surgieron las religiones que cortaron con esas prácticas y empezaron a adorar a los dioses masculinos. Las mujeres santas han sido veneradas en diferentes momentos como representantes de lo sagrado y espiritual – incluso María y María Magdalena son veneradas en Europa en algunas de las iglesias más importantes, hoy en día (por ejemplo la Madeleine y Notre Dame en Paris, son iglesias construidas para adorar a las santas). Pero hay muchas diosas, de diferentes culturas. Las imágenes que comparto a continuación son una pequeña muestra de diosas de diferentes culturas (Goddess Tarot diseñado por Kris Wahlderr), pero existen muchas más. Te quiero proponer un juego. Cierra los ojos, toma tres respiraciones profundas. Vuelve a abrir los ojos, y mira las imágenes, y sin pensarlo mucho, escoge la que más te llame la atención. Y la que escojas, es tu diosa para ti y tu proceso de transformación, liderazgo y propósito. Puede ser un mensaje para el momento en el cual estás viviendo. Puede ser tu diosa que te acompañe siempre. Sus cualidades te darán fuerza, su imagen te llega al inconsciente. Escogerla no es un proceso racional. Estás conectando con tu inconsciente, respondiendo a un arquetipo, y armonizando tu interior con tu exterior a través de este simple ejercicio. Si quieres que te demos un mensaje personalizado de cada Diosa que escogiste, escríbenos a musascomunidad@gmail.com y te mandaremos este mensaje a  tu correo. Algunas prácticas que puedes usar para seguir profundizando acerca de tus diosas guías son: Pinta tu imagen de diosa y ponla en un lugar especial. Podrás también hacerle un altar, con elementos que desde tu intuición te guste usar. Compra un tarot de cartas de diosas, y acude a él cuando tengas preguntas sobre tu vida y quieras profundizar en ti misma. Lee la historia de estas diosas, profundiza en las culturas que más te llamen. Es posible que en tus sueños o en tus meditaciones te llegue alguna imagen, dibújala o escríbela, expresa desde tu alma esta imagen. ¡Te deseo que te conectes con tu Diosa interior, y que vivas una vida llena de magia, propósito y  poder femenino! En mi libro Hablando con Dragones te cuento mi historia de conexión con mi Diosa Interior y el camino que recorrí para ser la heroína de mi vida. Te invito a leerlo en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito acá. Un abrazo de Musa, Alejandra Torres

Los Arquetipos de las diosas Leer más »

El ABC de la transformación. Capítulo 3

El ABC de la transformación. Capítulo 3. “El No Saber que Sabes” Y va pasando el tiempo, y te das cuenta de que emprendiste un camino del alma y del corazón. Un camino hacia el amor incondicional, el propósito y la transformación. Acá es cuando empiezas a entender cómo es vivir desde el corazón. Y hay veces que quisieras regresar, pero ya no puedes. Les cuento una historia… Julio 2015 “Este es un camino totalmente incierto, sin ninguna garantía. Sin ninguna certeza. Con la soledad, el dolor y el amor brotando por cada poro, con la cara roja de la culpa y la vergüenza, porque amé demasiado, me tropecé y deambulé torpemente. Caminé en círculos, sin llegar a ningún lado, con los ojos vendados y sin encontrar mi verdadero centro, mi propósito. Busqué a mi corazón tanto y con tanta hambre que con mi mano rasguñé la piel de mi pecho y lentamente esta armadura se fue abriendo, con dolor y sangre, con cada rasguño más profundo fui labrando un camino, abrí mi piel y mi pecho, metí mi mano, saque mi corazón y lo levanté al frente mío. Y me dejé guiar por eso que llamamos corazón pero que son las emociones y el alma. Las emociones caprichosas y cambiantes, el alma esencial y duradera, el centro y la paz. Por qué están tan cerca una de la otra, no lo sé; estos dos aspectos tan duales, tan distintos… Pero este camino es todo menos paz. El camino de transformación, propósito y liderazgo está lleno de letreros falsos que te indican una salida, y que luego llegan a un claro en la mitad del bosque donde tu única opción es devolverte por donde venías y, con la mirada baja y triste, volver a retomar. Y además es un camino donde sabes que ya no puedes regresar. Porque una vez tu corazón lo sacas así del pecho, en esta búsqueda insaciable, este ya no te cabe donde estaba antes. Y tu única opción es llevarlo así, ridículamente y ostentosamente al frente tuyo, por donde vayas. Así, desprovista de mi usual armadura, vulnerable como un gusano totalmente blando color rosado albino que nace sin ojos y sin nada duro que lo proteja. Así salí. Y así camino. Como un gusano, siento absolutamente todo. Siento un dolor desgarrador, siento el detener del tiempo; porque cuando estás así tan vulnerable, todo se siente mil veces más y más lento que en la vida normal. A veces hay días tan desesperanzadores que tengo unas ganas enormes de cavar un hueco y meterme allí dentro, y volver a lo conocido, a la certeza del ego, a todas los castillos de naipes que durante años construí con fría lógica y extrema precisión, a un liderazgo inflexible y agotador, al control de mis emociones y circunstancias, al control de todo y de todos, pero más importante, aún al rígido control de mí misma. Y así volver a un corazón chiquito pero hermético. Oculto, seguro. Donde todo parece perfecto visto desde afuera. Pero ya no puedo volver, ya no puedo volver a mi lugar seguro, estoy acá como un gusano sintiendo el aire que me roza la piel, y sufriendo cada ondulación del camino, cada soledad más profunda que la anterior, cada paso en falso más profundo y costoso…qué ironía que caminar el camino del corazón te lleve a dudar de tu mismo corazón de una forma tal que sientas a veces la imperiosa necesidad de cubrirlo, de no dejarlo sentir tanto, de cerrarse para poder tener la fuerza y el coraje de continuar.” Si sientes esto, ya empiezas a ver que ese camino de la transformación es el del amor propio, y le cuesta al corazón abrirse, le cuesta al ego soltar sus viejas formas de pensar, liderar y de actuar. Pero empiezas, casi sin darte cuenta, a: Ya aún no Sabes todo lo que sabes. Pero ya Sabes. Te invito a reconectar con tu interior e iniciar tu camino de transformación con mi libro, Hablando con Dragones, con el cual podrás autoexaminarte y aplicar herramientas tangibles para tu sanación y empoderamiento. Adquiérelo acá y obtén de manera gratuita acceso a mi MasterClass Manifiesta tus Sueños y a nuestra Comunidad Exclusiva de mujeres líderes y emprendedoras en procesos de transformación. Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

El ABC de la transformación. Capítulo 3 Leer más »

El ABC de la Transformación. Capítulo 1

El ABC de la transformación – Capítulo 1. “El No Saber que No Sabes” Les comparto algo que escribí cuando estaba en la primera fase de mi camino de transformación,  amor propio, y conexión con mi liderazgo femenino y propósito. Mi momento de despertar. El arranque, el saber que hay algo que no encaja del todo. Pero estás ahí. En el No Saber que No Sabes. Lo nuevo todavía lejos, impalpable. Pero su energía sale y te llega al alma, y te empieza a llamar. Febrero 2014… Hoy tengo ganas de llorar. Llorar desconsolada y profundamente. Acabo de salir de una exitosa reunión donde todo ha salido bien, donde todo ha fluido de una manera increíble como en las películas, y donde siento una profunda satisfacción en mi carrera, de largos años en gestación. Siento que a cierto nivel estoy llegando a momentos en mi vida que son muy altos, como llegar a una cima de una montaña. Y esto me da mucha felicidad. Pero mi tristeza es a otro nivel. Es una tristeza profunda. Porque además tengo una familia que me adora y a quien he adorado. Un esposo perfecto, considerado, respetuoso, amigo. Un cómplice de vida. Empezamos hace 17 años un viaje hermoso y  comprometido, fiel y que ha generado muchos frutos, unos hijos hermosos y perfectos, unos lugares especiales que hemos construido a lo largo de los años, proyectos trabajados en conjunto, emprendimientos… Y además para colmo de males, tengo una familia extendida ejemplar, unos suegros adorados, unos abuelos únicos que nos han apoyado siempre, y además unos hermanos con los cuales he venido cultivando una unión familiar muy fuerte y duradera. Y adicional a todo eso, que además reconozco que muchos ni siquiera logran tener, tengo varias dimensiones que me dan placer y felicidad. Por ejemplo, canto en una banda de rock. Y ahí he aprendido a encontrar mi voz interior, a sanar y a proyectarme. A comunicarme desde otro lugar, sin temor a ser juzgada, desde este espacio he creado algo muy especial que es muy mío, muy personal y auténtico pero que cuando lo comparto genera una especie de magia. También me gusta subir montañas y estar en la naturaleza, como una comunión espiritual y mágica. Y tengo además esta felicidad de poder caminar y subir monte, y tener la salud y vitalidad y sensibilidad para recorrer, agradecer y comunicarme con la naturaleza, los pájaros me hablan, las libélulas me saludan y el viento y las nubes me dan mensajes ocultos que yo interpreto. Y que atesoro. Y entonces, ¿qué pasa?,  ¿Por qué estoy empecinada en estar triste? Porque el corazón es caprichoso, quiere además tener otras cosas, otras emociones, deleitarse en cosas distintas. Pero es mi corazón, mi estúpido y caprichoso corazón que no ve todo lo que tiene ni reconoce el valor de lo que ha creado, que además quiere más. Quiere de pronto recrearse, abrir nuevas posibilidades, sentir el placer de emociones diferentes. Quiere explorar en terrenos poco explorados. Y esto me ha volcado, con hambre de alma (y esto no entiendo muy bien por qué tengo esta hambre que ni siquiera sabía que tenía) hacia una atracción profunda e inexorable con mi música. Cuando oigo la música se mueve algo muy profundo, algo casi genético, algo que tengo en mi ADN, en mi sangre y en mis ovarios, un reconocimiento a los músicos de mi familia, a mi mamá quien tocó apasionadamente jazz y bossa nova en la batería, a mi abuelo quien tocó jazz y blues en pianos desde Nuevo Orleans hasta Chicago, a mi papá quien tocó y cantó boleros en su guitarra. A mi tía quien grabo discos y ganó premios por sus canciones de los años 70s. A mi hermana que batiendo todos los pronósticos se volcó a una carrera musical y está generando canciones sublimes. A muchos más familiares que tenían vena musical y la compartían de varias maneras. ¿Y por qué no soy música? A pesar de que, de chiquita, ser bailarina y pianista era lo que yo más quería ser. Generé una especie de doble vida, de doble personalidad. Una persona formal, que ganaba premios por ser la mejor estudiante, callada y estudiosa, tímida y reservada, controlada en sus expresiones pero líder e independiente, y la otra espontánea y artista, en el presente, sencilla, nómada, transparente y fluida. Dos distintas. Camaleónicas. Irreconciliables, como una especie de choque de trenes en gestación. Pero en la superficie, todo bien. Todo bajo control con frialdad y cálculo. Pero entonces (volviendo al tema), el tema de la música no deja de ser algo muy profundo. Algo esencial en mi espíritu. Y creo que por esto, algo me pasa. En el cuerpo. Desde mis pies hasta mi cabeza. Una vibración y un deseo. Y quiero botar toda mi vida orquestada y perfecta, por el abismo. Entonces mi tristeza es profunda. Porque mi tristeza real y profunda es por mi lugar en este mundo, el cual he construido y creado a lo largo de tantos años, con todas las precauciones y buenos deseos y amor, con todo mi compromiso – ¿Qué me pasa? ¿Por qué la vida que tengo no es suficiente? ¿Por qué estos 17 años y esta larga construcción y esfuerzo, compromiso y amor no me capta totalmente? ¿Qué esta faltando? He ahí una tristeza, una falta de algo que no sé que es. Estoy sola. Y desnuda. Con mis debilidades expuestas. Con mis incoherencias. Con mis deseos y anhelos. Entonces, ¿te has sentido así? ¿En esa incoherencia, esas ganas de reconciliar deseos, anhelos, o partes de ti misma que no han tenido el espacio suficiente en tu vida para expresarse? Es posible que sientas: Si está sintiendo algo de esto, no estás sola. Lo primero es aceptar que tienes este llamado, y decidir, si vas a entrar al camino del aprendizaje y la expansión, el cual es incierto, o si vas a continuar en tu vida como vienes. Si decides aceptarlo, creé un Paquete de Poder, Impacto

El ABC de la Transformación. Capítulo 1 Leer más »

Mi pacto con el amor…

Hace unos años, en unas vacaciones con mis hijos, me estaba separando de mi esposo luego de haber estado casados durante 17 años. Éramos la envidia de nuestros amigos, nos consideraban la pareja perfecta. Y lo éramos: hacíamos un buen equipo de padres con nuestros hijos, salíamos de viaje, teníamos una casa estable y armoniosa, con amigos, comodidades y una gran familia extendida que nos apoyaba. Pero en el fondo, en mi corazón, yo un día me atreví a ver que ya no sentía esa conexión de pareja que tanto añoramos las mujeres. Una conexión total, de alma, donde te sientes realmente mirado, visto, celebrado por ser quien eres, donde te puedes expresar plenamente, hasta en tus noches oscuras, en tus procesos de transformación, y con todo el rango de emociones. Poder ser totalmente auténtica, sin máscaras. Y en esas vacaciones, sentada en una hamaca rodeada de palmeras, leí un libro sobre el proceso de encontrar el amor. Un libro que me invitaba a entender y a practicar el amor. No me había preguntado nunca, ¿Qué quiero del amor?, ¿Cuál sería mi pacto con el amor? Y, cuando estuviera lista y hubiera hecho un proceso de duelo con mi relación actual que honrara al padre de mis hijos y a mí misma…¿qué buscaría de una siguiente relación de pareja? Decidí en ese momento, escribir un manifiesto del amor, y hacer de mi camino de aprendizaje y transformación, un camino hacia el amor incondicional. Un camino donde su fin no era tanto encontrar pareja, sino encontrarme a mí misma. En vez de los cuentos de hadas que te dicen que el fin de tu camino es el otro, manifesté que quería que el fin de mi camino, fuera yo misma y una vida en amor propio, autenticidad y propósito. Y que así, luego de haberme rescatado, nutrido y cultivado, pudiera encontrar a una pareja con quien podría seguir aprendiendo sobre el amor. Y acá transcribo esas palabras. Mi pacto con el amor…        Un amor que cura. Quiero curar mis heridas más profundas con lo masculino. Quiero curar el amor que no he podido dar a mi pareja, a mis padres, y a veces, hasta a mis hijos. Quiero curar la falta de amor propio que me ha llevado a no respetar mis propios límites y a debilitarme físicamente, hasta a enfermarme.         Un amor que renueva. Quiero renovar mi creatividad, inocencia, sensualidad, entrega, confianza, fluir, flexibilidad, apertura, goce, y mi sentido de aventura. Quiero renovar mi libertad, mi capacidad de no juzgar. Quiero renovar mi poder personal y mis buenos límites. Quiero renovar mi sensación de estar completa para dar mi mejor amor desde la abundancia. Quiero renovar mi rebosante y plena salud. Quiero renovar mi espiritualidad.      Un amor que nutre. Quiero sentirme segura de poder dar mi amor a un hombre que me ve y me valora. Quiero sentirme protegida cuando me expreso plenamente y desde un lugar auténtico. Quiero protegerme de situaciones y amores que no me convienen ni que honrar mi búsqueda ni mi proceso espiritual.       Un amor que inspira con su poder. Quiero dejarme elevar y fluir desde el amor y su poder. Quiero tener el poder para crear un amor que es una obra de arte y de alegría, de goce y de entrega, de servir al otro y de actuar desde el amor y no desde el ego ni del miedo. Hoy, vuelvo a leer estas palabras y veo su poder creador. Hace cuatro años, lo que me parecía utópico desde unas vacaciones al lado del mar y las palmeras, ha sido precisamente mi camino. Hoy he podido materializar un amor que llena todos esos deseos y anhelos que tuve. Y hoy mi vida es infinitamente más plena y hermosa, gracias a poder haberme entregado al amor, y tener una relación de pareja que me inspira, me nutre y me enseña. Y entonces, ¿Cuál sería tu pacto con el amor?. Te invito a que te dediques un tiempo en estos días de reflexión y de vacaciones, para verte, inspirarte y escribir tu propio manifiesto. Una carta de amor para ti misma, donde te imagines hasta dónde puedes llegar en el camino del amor, hacia ti misma y hacia los demás.  Si tu alma siente el llamado a transformar la manera con la cual lideras tu vida, puedes transformar tu historia personal y recorrer tu camino de conexión con tu amor propio, con mi libro Hablando con Dragones, en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito, acá. Que vivas una vida llena de amor… Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

Mi pacto con el amor… Leer más »

Scroll al inicio