Academia Musas

Conectando desde el cuerpo, cultivando \»mirada de paseo\»

Quiero compartir con ustedes unos fragmentos de textos que escribí para el libro sobre Las Siete Cumbres, y que narran historias de caminar, escalar montañas, conectar con la naturaleza. Fue ahí, hace varios años, que empecé a cultivar mi relación con mi lado femenino, que era mi cuerpo, mi sensación de estar presente en el momento, mi conexión con la sacralidad de la naturaleza.¿Cómo te conectas tú con tu cuerpo? ¿Qué rituales haces para enraizar tus pies, sentirte parte del universo y de la magia de la naturaleza?___ En el año 2010, en un bazar de colegio, me invitaron a participar en una expedición para subir al campamento base del Everest y a la cima del Lobuche, una cumbre hermanita, de un poco más de 6100 metros; junto con otras 15 personas -que como nosotros- tenían familia, empleos y posiblemente la inquietud de que \»si no hacían algo así ahora, jamás lo harían\». En ese momento se me abrieron los ojos un poco, sentí que energías viejas se movieron y que me empezaron a brillar los ojos. Me acordé de cuando escalaba montañas 15 años atrás. Había subido montañas, caminado y acampado varios días a la vez, cuando viajé meses en carro por Sur América y saboreé la libertad de estar con la naturaleza. Todo eso lo recordé y quise de repente romper con el molde de mi vida, decir que sí. Los entrenamientos que hicimos en Suesca, la Sierra Nevada del Cocuy y el Parque Nacional de Los Nevados nos dejaron verdaderas lecciones de vida y algunas buenas historias. Una que causa risa hoy en día, pero nos dio bastante fuerte en su momento, fue una noche que dormimos encima del glaciar en el Nevado del Ruiz. Esa noche hubo tormenta de viento y nieve, y la carpa en la cual estábamos se fue lentamente doblando con el peso de la nieve y con la fuerza del viento. ¡Terminamos los 4 acostados boca arriba, empujando el techo de la carpa toda la noche con las piernas para que no se nos cayera encima! Grandes aprendizajes de vida me dejó el tomar conciencia de mi cuerpo, caminando entre montañas. En una de esas caminatas de más de 12 horas hasta el Nevado Pan de Azúcar del Parque Nacional Sierra Nevada del Cocuy, me pregunté: ¿qué pasa si abordo esta montaña desde la no exigencia? Desde la no exigencia significa que estoy presente en el momento, sin pensar en si lo estoy haciendo bien o mal, sin pensar en que tengo que llegar a alguna parte… Sin cargarme de emociones y conversaciones internas. Saboreando los olores, colores y sensaciones del camino. Definitivamente, asumir estas montañas desde la no exigencia significó volver a aprender a caminar, a callar la mente cuando empezaba con sus manías, y a abrir bien el corazón. Y fui viendo cómo poco a poco, en cada paso, con cada respiración, entre más caminaba, más liviana me sentía y más presente estaba. Otro paso fue integrarme un poco más en mis aspectos femenino y masculino, lo cual es importante si se desea cultivar un liderazgo auténtico con uno mismo. Yo había desarrollado mucho mi lado masculino, ese ser asociado con la barraquera, mujeres que exhalan independencia y suficiencia, y que abordan retos y ejecutan desde lo racional. Con el ser madre -y con las montañas-, empecé a cultivar más lo femenino, cada vez honrando más mi intuición, mi profunda conexión y casi veneración hacia la naturaleza. Y eso es algo que vine a hacer en esta vida, a ir desarrollando un liderazgo auténtico sin masculinizarme, sin competir y desde un balance interior y una integración de varias facetas en mí misma. El viaje mismo al Lobuche fue una experiencia única e increíble. Viví plena en esos 28 días. Agradecí todo. Agradecí especialmente el tener un cuerpo para poder caminar cada paso que di en ese camino. Luego de pasar por Nueva Delhi y Kathmandu, llegamos en avioneta a Lukhla, un lugar suspendido entre dos montañas enormes y ahí se acabó el pavimento. Solo caben caminantes y yaks, animales que parecen un cruce de búfalo con alpaca y que sirven de carga y de alimento para los sherpas, noble estirpe de caminantes de las bellas montañas de Nepal. Cada día caminábamos entre caminos de piedra labrada, entre monasterios y stuppas, y pasábamos por pueblos hechos de piedra y madera pintada de colores que parecían de cuento de hadas. En el fondo, enormes montañas majestuosas nos saludaban. Caminábamos entre 5 y 7 horas e íbamos ganando en elevación para ir aclimatando el cuerpo. El disfrute y los paisajes eran tan increíbles que no nos dábamos cuenta de que íbamos haciendo la mejor aclimatación posible para la escalada final. Caminamos de subida una semana, hasta llegar al valle donde se encuentran el Everest y su hermana menor, el Lobuche. La escalada del Lobuche fue un esfuerzo grande, la culminación de todo ese proceso previo de más de seis meses de preparación. Desde la lejanía, se veía demasiado y peligrosamente empinado. A medida que nos acercábamos, empezamos a ver el camino. Y subimos todo un día entre las piedras y los precipicios. Esa noche, acampamos al borde de la nieve. Arrancamos nuevamente a caminar a las 4 de la mañana. Recuerdo el amanecer más espectacular de mi vida, viendo al Everest desde nuestra montaña y una vista de montañas enormes. Después de horas de esfuerzos descomunales, llegué a la cumbre. Pisé los escalones hechos en nieve que los primeros habían dejado. Subí una vertiente empinada y glacial. Quise llorar de agotamiento. Miré a mi alrededor y sentí un extraño vacío, un silencio en el alma. En la cumbre del Lobuche, bella montaña himalayense, rodeada de mis amigos y coexpedicionarios, y de hermosas montañas, mi aire interior se mezcló para siempre con el vaho nepalí de hielo, roca y sol. Hubo reconocimiento y familiaridad en mi alma. Durante el proceso pensaba que esta experiencia era como poner mi vida en pausa para luego volver a la vida cotidiana con algunas

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Crónicas de un “Paseo”: de lo épico a lo resiliente

Acabo de regresar de un viaje… épico. Sí. No hay palabras para expresar lo que siento.___ Fui a Sur África y a Zimbabue a limpiar mi alma. Dejé que el aire y el sol de las planicies áridas y pulsantes me oxigenaran y limpiaran. Que mis pensamientos cesaran en el silencio de las noches estrelladas. Que me pudiera mimetizar con los árboles y con su especial resiliencia, la cual se desarrolla aún más cuando las condiciones son más adversas. Dejé que los animales legendarios se acercaran. Y sí, se acercaron. Tanto así, que más de una vez quedé sin aire y en desconcierto de mi propia fragilidad ante su poder y majestuosidad.__ Fui a compartir la lentitud del tiempo y a disfrutar cada momento al lado de mis hijos. Forjamos una comunicación nueva. Acepté que ya no son niños. Me había costado soltar la noción y mi definición antigua como madre. Tuve que reinventar mi forma de nutrir, de amar y de estar presente. Llenarme de orgullo con los personas adultas en las cuales se están convirtiendo. Celebrar las diferencias y sus pasos distintos a los míos, su independencia. Abrazar y dar cariño y amor cuando se necesita, sin que este se vuelva demandante. Gozar, reír y disfrutar las aventuras de la vida juntos. Fui a cultivar también mi “mirada de paseo”, como lo dijo un co expedicionario y amigo mío hace ya varios años, cuando estábamos en otra aventura: la de subir al campamento base del Everest. Desde ese viaje, trato de cultivar esta forma de ver, entendiendo que la mirada “de paseo” es la del contacto constante a la gratitud hacia la vida, de recibir las cosas lindas que siempre están ahí si sabemos buscarlas, de irrigar mi creatividad con ideas frescas y nuevas formas de ver y de entender. De cultivar el placer y el disfrute en cada cosa. De nutrir mi flexibilidad ante los cambios inevitables que siempre llegan.___ En África vi cómo los niños y niñas de Soweto que fueron marginalizados durante tantos años y prohibidos de recibir acceso a lugares y a inclusión, son los niños y niñas con las más hermosas y amplias sonrisas que he visto. Su alegría es contagiosa. Montamos en bicicleta por el barrio de Soweto, recorrimos los pasos de Nelson Mandela y de Desmond Tutu y aprendimos un poco más sobre su lucha por derrumbar barreras de prejuicio y exclusión social.   En África vi mujeres emprendedoras. Mujeres que tejen, que diseñan increíbles vestidos. Que usan sus talentos y creatividad para crear belleza, y así aportar a sus familias y a su comunidad. En Africa vi los árboles más increíbles. Se forjan desde una tierra árida y arenosa, como danzantes petrificados. Se enmarañan en las formas más increíbles, como reflejo de la fortaleza que tuvieron que desarrollar. Se les nota el esfuerzo en los troncos arrugados y torcidos, y terminan creando unas estructuras tan hermosas. Estos árboles me ponen a pensar en sus raíces.  ¿Sabías que las raíces de los árboles son, por lo menos, de la misma extensión que lo que se ve del árbol, del suelo hacia arriba? Cada vez que veo un gran árbol, entiendo y trato de ver sus raíces subterráneas. Y entiendo que, sin buenas raíces, un árbol no florece ni se para, ni crece tanto como los ve uno crecer. Las raíces de los árboles me hacen reflexionar sobre nosotros. ¿Cómo cuidamos de nuestras raíces? ¿Cómo nos nutrimos en condiciones adversas, para poder salir fortalecidos y no debilitados de cada reto que nos trae la vida?¿Cómo entendemos que para poder materializar y manifestar un sueño, un propósito, debemos sembrar buenas semillas, y luego nutrir las raíces con buena agua, un entorno sano y un aire sano; y continuamente nutrirnos para poder sostener el sueño y propósito que deseamos manifestar? Ya volví. Recargada, con mis raíces nutridas y fortalecidas, para seguir al servicio de la creación de nuevos proyectos y de poder acompañar procesos de empoderamiento, emprendimiento con propósito y de liderazgo. Seguir ofreciendo los programas de mentoría, emprendimiento y liderazgo de Despertando a tu Musa® y del programa Online Mandala de la Musa. Abrir el fondo de emprendimiento de Musas Invest, desarrollar emprendimientos con propósito y sostenibles con liderazgo innovador. Seguir apoyando el arte y la transformación social por medio de Fundación Casa LET. Seguir nutriendo raíces y troncos de las semillas sembradas.  Si la transformación, el emprendimiento con propósito y el liderazgo son tu llamado, te invito a transformar tu vida y tu impacto con mi libro Hablando con Dragones, en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito acá; donde además, obtendrás de manera gratuita mi MasterClass Manifiesta tus Sueños y acceso exclusivo a mi comunidad de mujeres líderes y emprendedoras alrededor del mundo. Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

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La creatividad y el emprendimiento femenino

Pensemos en algo. Somos naturalmente creativas, ¿no es asi?. Nos dan huevos y hacemos una torta, nos dan limones y hacemos limonada. Nos dan sexo y ¡hacemos un bebé! ¡Somos capaces de crear lo que nos digan! A lo largo de la historia, es gracias a la creatividad femenina que hemos logrado gestar huertas, tejidos, recetas, cultura, rituales… ¡la manifestación de nuestra creatividad es infinita! Y es gracias a este poder estabilizador de lo femenino que logramos gestar continuidad en las culturas, o si no seguiríamos mayormente colonizándonos y haciendo guerras.Y entonces, si somos tan buenas para gestar y crear nuevas cosas, belleza, ingenio y productos hermosos… ¿por qué el mundo del emprendimiento no es gobernado y liderado por las mujeres?     Pues, no… las cifras más recientes son sorprendentes porque corroboran que este mundo sigue muy liderado pensando en los hombres emprendedores. De acuerdo con un estudio lanzado por Pitchbook y el National Venture Capital Association, el 2018 fue un año récord en Estados Unidos en cuanto a capital de riesgo invertido en empresas tempranas, con la cifra más alta de la historia: $131 mil millones de dólares.Sin embargo, advinen qué porcentaje fue invertido en empresas lideradas por mujeres. Recuerden, estamos en Estados Unidos, que uno pensaría que ya muestra más equidad que los países supuestamente “menos desarrollados.” (Ese término y su debate merece otra entrada en este blog, pero es increíble cómo los términos se van solidificando, continuando todo un juego de poder y competencia, ¿no creen?)Bueno, al ver que Estados Unidos es de los lugares más desarrollados en cuanto a emprendimiento, la primera vez que leí el artículo pensé que… pues, el 30% habría sido invertido en empresas lideradas por mujeres. Ni tibia estaba… Yo: 20%.El Artículo: Menos…Yo: bueno, el 10% entonces.El Artículo: Mucho menos…Yo: Recórcholis, ¿en serio? ¿En serio dije recórcholis? Bueno…¿El 5%?El Artículo: Menos de la mitad….Yo: No me jodas…El Artículo (de manera aplastante): El 2.2%.Yo: ??????Tan solo el 2.2% ha sido invertido en empresas lideradas por mujeres. Y solo el 20% en emprendimientos donde hay al menos una mujer en el equipo de emprendedores.No puede ser. Si las mujeres somos tan talentosas y creativas, y MUY emprendedoras (¡tan solo entren a una red como Merakiu para ver la creatividad e imaginación tan desbordante nuestra!) ¿Por qué el mundo de la inversión y del aval institucional está tan cerrado para las mujeres? Porque el llegar a recibir el tan apetecido capital de uno de estos fondos, no es sólo por el capital que recibes, sino por la validación en el mercado, la mentoría y asesoría, y los contactos que te ayudan a impulsarte al siguiente nivel.     Y hay muchas mujeres emprendedoras, pero muy poco apoyo a ayudarlas a escalar sus proyectos y propósitos, y muy altas tasas de defunción de estas empresas. Falta que les provean apoyo y comunidad, herramientas de liderazgo, círculos de mujeres, contención y mentoría.   Por esto, decidí crear Musas Invest, un fondo dedicado a apoyar a mujeres emprendedoras con propósito. No es grande, y estamos empezando, pero es una semilla que pretende ayudar a cerrar esta brecha.   Siento una emoción desbordante, porque me parece muy complementario construir sobre la base de los últimos dos años de crear contenidos y espacios exclusivos desde Comunidad y Academia Musas, con los años de experiencia que he tenido anteriormente en emprendimiento con propósito e inversión, para crear un espacio dedicado a apoyar a las mujeres emprendedoras y sus emprendimientos sostenibles.    ¿Qué opinan? Creo que debemos ser el cambio que debemos ver en el mundo, como lo dijo un sabio conocido (Gandhi).Creo que debemos cambiar paradigmas y expandir nuestra fuerza creativa para derribar las paredes que nos limitan. ¿Y tú, qué vas a hacer con tu superpoder de la creatividad? Te invito a abrazarlo para activarte como emprendedora con propósito con mi curso: ¡Actívate, Mujer Emprendedora y Creativa, acá.    Un abrazo de Musa, Alejandra Torres

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Cultivando la Creatividad por medio del Respirar y Fluir

Imagina que estás en la mitad de una conversación difícil. Estás emocionalmente enganchada, sintiendo que se sube la emoción…te acaban de hacer un comentario que te cala, que te sientes obligada a responder, a justificar. Sientes tensión y dificultad. Haz un chequeo rápido. ¿Cómo está tu cuerpo? ¿En qué posición esta? ¿Hay tensión, rigidez? ¿Puedes respirar, puedes fluir? ¿Puedes ser creativa y libre en tus pensamientos, en tu expresión y comunicación? Seguramente, no puedes ser creativa ni auténtica cuando te sientes confrontada y tensa. Qué ironía que en esos momentos cuando es más importante que fluyamos y que seamos creativas, es cuando más nos bloqueamos… En las últimas semanas, me han ocurrido varias conversaciones profundas y complejas. Muy complejas. Como manejo un negocio con mis hermanos, en nuestros consejos de familia mensuales tocamos temas muy profundos que necesariamente tocan nuestra vena emocional. Llevamos 15 años reuniéndonos todos los meses, sagradamente, para resolver y abordar temas familiares y también empresariales. Y como no llegamos a esta hermosa Vida aprendidos, sino justamente para aprender y evolucionar, y como somos seres humanos, perpetuamos constantemente un conflicto interior entre nuestro espíritu evolucionado, infinito, libre y compasivo, y nuestra biología primal, defensiva y reptiliano. ¡Es inevitable! En vez de verlo como un accidente desafortunado que “solo nos pasa a nosotras”, podemos verlo como algo que está diseñado para que crezcamos y evolucionemos. Creo que la vida continuamente nos llama a abordar situaciones complejas. Siento que es solo viviendo las experiencias que podemos evolucionar y transformarnos realmente. Podemos leer un libro o aprendernos una teoría, pero hasta que no transformemos esas situaciones con la alquimia de nuestros cuerpos y nuestros corazones, no hemos evolucionado realmente. Y estaremos destinadas a repetir situaciones una y otra vez hasta que las integremos verdadera y auténticamente en nuestro corazón y desde nuestro cuerpo. Podemos convencer a todos a nuestro alrededor que tenemos un tema dominado, e incluso convencernos a nosotras mismas que somos evolucionadas y que ya hemos trascendido ciertos temas, pero la vida en todas sus facetas y situaciones es un implacable maestro e indicador de nuestra propia transformación. Cada situación y persona es un espejo de todo lo que somos y venimos siendo, más no de lo que quisiéramos ser. Y este contraste es justamente la situación que genera nuestra siembra intencional de lo que queremos crear a futuro. Pero estamos permanente creando, mirando y limpiando nuestro pasado como única manera viable de expandir y crear un nuevo futuro, una nueva dinámica, un nuevo paradigma. ¿Qué hacer? Primero, no sintamos frustración ni nos cerremos a estas experiencias, por algo están, y por algo nos piden que las abordemos. Segundo, hagamos un chequeo de cómo estamos en esos momentos. Justamente en el momento de confrontación, de conflicto, de desazón. Para; respira; revisa tu cuerpo. Volvamos a la imagen que describí al principio, y trae esta imagen a tu mente. Puedes respirar profundo. Exhala tu tensión. Libera la tensión, revisa todo tu cuerpo. Desde ahí, vuelve a inhalar. Luego exhala con toda esa liberación. Sencillamente exhala. Permite la incomodidad. Permite el espacio en ti misma, y relaja tu cuerpo y tu mente. Ahora, permite que entre en ti, el no saber, la entrega a la situación…solo así puede llegar la musa de la creatividad. Cuando nos relajamos, estamos más listas para fluir, y para ser creativas. Para permitir nuestra voz autentica, y tener conversaciones profundas. Para conectar con nuestra emoción y expresarnos desde ese lugar profundo e integrado de nuestra coherencia interior. Te deseo una vida de evolución y transformación, y una capacidad de transmutar las situaciones complejas desde un estado de fluidez y transmutación que nacen desde tu respiración, presencia y creatividad. Si tu llamado es crear una vida fluida, creativa, intuitiva, abundante, en propósito y libre, te invito a iniciar tu camino de transformación con mi libro Hablando con Dragones, acá.  Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

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Cultivar la creatividad por medio del silencio

Para cultivar y estimular mi creatividad, debo liberar mi mente. Y el primer paso para liberar a mi mente, es liberarla de mí misma. ¿Cómo así? Pues sí, de mis pensamientos y de mis creencias que me mantienen atrapada en un loop mental que no me deja ver más allá. Mi propia mente ruidosa, crítica y analítica es el principal obstáculo para poder conectar con la creatividad, la cual llega como un súbito chorro de aire casi imperceptible. Hay que estar muy alerta, y en un estado de receptividad, para poder comulgar con la creatividad. Entonces, para cultivar mi creatividad es esencial cultivar mi silencio, y un estado de quietud interior que se convierte en la verdadera libertad que todos claman y desean. ¿Cómo lo hago? Suelto mi ruido. Mis conversaciones, el runruneo incesante de mi mente. Respiro, y suelto. Soplo de manera imaginaria a las nubes de pensamientos, preocupaciones y ruidos que me rodean, y las dejo alejarse un poco. Con cada respiración, creo espacio en mí. Y así, puedo alargar poco a poco, ese estado de silencio y de quietud interior tan esenciales para liberar mi mente. Cuando logro alejarme un poco de este ruido, lo veo tan banal, tan ruidoso…tan innecesario, como la cháchara que se oye de un televisor que dejan prendido y olvidado en algún lugar. Cuando puedo observar mis pensamientos de esa manera, puedo soltarlos, y generar una sana y tranquila distancia de ellos. Ellos, mis pensamientos, como cualquier televisor o teléfono, claman mi atención, vuelven a irrumpir en el espacio silencioso y en la quietud que ahora he podido crear.Apenas me siento soberana y tranquila, como un lago transparente y quieto, irrumpen como si estuvieran echando piedras en el agua. Y por un momento, debido a mi costumbre de siempre prestarles mi atención y desviar mis pensamientos hacia la percibida urgencia de este ruido mental, los entretengo. Pero luego me doy cuenta, he vuelto a dejarlos irrumpir en mi espacio. Y como con un niño pequeño, con una sonrisa vuelvo a respirar profundo, y vuelvo a sentir el espacio y el silencio. Y a volver a soltarlos. Se siente delicioso el silencio. La quietud llega hasta mi  corazón, la claridad en mi mente se expande, hasta el tiempo se vuelve más lento y liviano. En este estado, me vuelvo menos reactiva, más presente, más conectada con mi propósito y mi centro, y más creativa. Fluyo más y logro conectar mis deseos desde un lugar más centrado y poderoso. Afino mi brújula y así aclaro lo que realmente deseo. Así, conectada con mi quietud interior, creo más alineada con mi verdadera Esencia. Cultivar el silencio es una práctica para toda la vida. El silencio se puede cultivar en medio de una calle ruidosa y llena de tráfico, o en medio de una discusión acalorada. El silencio y la paz interior están allí debajo de la superficie tormentosa de nuestra mente. La claridad está en nosotros independientemente de lo que haya alla \»afuera\». Hoy en día, con las distracciones de las redes sociales y de tener siempre que estar en modo \»producción\» (porque todo el mundo ahora te mira) es cada vez es más difícil regresar a ese estado de calma y claridad mental. Cada vez hay más ruido, más distracciones, más percibidas necesidades. Qué simple y sencillo es alejarnos de ese ruido y cultivar nuestro silencio. Desde ahí, no tenemos que ir a ningún lugar, ningún templo, ni espacio afuera, es sólo volver a nuestro templo interior, que es más silencioso y profundo que cualquier espacio externo. Y, al liberarnos del ruido de nuestra mente, podemos conectar con una verdadera libertad. Nos transformamos, nos nacen alas para poder crear más conscientemente y más gozosamente, nuestras vidas en propósito. En mi libro Hablando con Dragones, te doy herramientas y prácticas para estimular y abrazar tu expresión creativa, y así, potenciar tu capacidad de crear tu realidad. Te invito a obtenerlo acá, dentro de mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito. Imagínate el mundo que podríamos crear si todos cultiváramos el silencio. Un abrazo de Musa, Alejandra

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Cómo manifestar desde tu energía femenina

¿Cómo manifestar lo que deseas? Una tarde en un lugar lejano, nos fuimos a ver un atardecer al borde de un lago. Nuestra anfitriona nos llevaba en su carro hacia un faro, al extremo de una península plana y descubierta de montañas y nubes, rodeada de agua.   A nuestra izquierda, el sol se fue recostando, tiñendo el cielo de colores. Justamente opuesta al sol, a nuestra derecha, emergió una luna llena plena. Y presenciamos la mágica situación de ver al Sol y a la Luna en perfecto equilibrio el uno con la otra. Sentí que en sus dos energías poderosas y equilibradas, se miraban y danzaban. La energía del Sol irradiaba hacia afuera y tocaba todo con su luz y calor. Sus rayos dorados y violetas salían como chorros, acariciando todo lo que alcanzaban a abarcar con poder, fuego, calor y vida. El Sol es el máximo manifestador: simplemente, su Luz crea todo lo que vemos.   La Luna, iridiscente, parecía iluminar desde adentro. La vi nadar sensualmente entre el profundo azul del cielo, reflejando soberanamente la energía del Sol. La Diosa misteriosa se expresaba magnéticamente, nutriendo su propia luminosidad, gestando vida desde su vientre blanco y redondo.   Me di cuenta de que el frágil equilibrio entre estos astros y su armoniosa danza de energías alrededor de nuestro hermoso planeta azul, es lo que nos contiene y nutre a nosotros y a todas las formas de vida. Y esta imagen  representa las energías que desde siempre hemos llamado “masculina” y “femenina”.   La energía masculina es como la del Sol. Se proyecta hacia el exterior, calienta con sus acciones, llega a su resultado, y sin ella no podemos manifestar. Es una energía lineal porque el Sol sale igual todos los días, y es una energía del día y del aire. En nuestro mundo diario, la energía masculina se manifiesta de la siguiente forma: Hacer estrategias, planes de acción y proyecciones financieras Actuar, concretar, materializar lo que deseas Establecer vínculos, alianzas, y/o estructuras de proyectos o emprendimientos   La energía femenina es como la Luna; cíclica, atrayente, gestora. Contiene y nutre la energía de la creación. Abre el espacio, permite y fluye, su energía está atada con las mareas, la noche, la magia y los sueños. Actividades que reflejan esta energía incluyen: Meditar o ensoñar, para generar claridad sobre lo que deseas. Nutrir tu energía y tu sensación de estar completa y de ser abundante, de que nada falta. Expresar de manera creativa tus deseos (pintar, escribir).  ¿Y esto qué tiene que ver conmigo? te preguntarás…pues, todo. Contigo y con tu sentido de equilibrio, armonía y poder de manifestación. Y te voy a contar cómo.   Pregúntate qué tan cerca estas de vivir tu vida soñada, de manifestar todo de lo que más quisieras para ti. Acá no se trata de tener muchas cosas materiales pero poca salud, o muchos amigos pero poco amor. Se trata de que sientas que tienes por encima de un ocho sobre diez en cada uno de los aspectos en tu vida: relaciones, salud, pareja, trabajo, diversión, aventura y evolución personal.   Pregúntate cómo es tu proceso de manifestación. De pronto eres más de hacer un plan de acción y actuar, apoyándote en tu energía masculina, pero te agotas o te sientes ansiosa o con la necesidad de controlar. O al contrario, te identificas más con la intuición, la ensoñación y el deseo de la energía femenina, pero no alcanzas a materializar lo que deseas. Lo importante es conocerte y saber si sientes equilibrio entre las dos energías o estás más en una polaridad.   Si estás en tu polaridad masculina, y tiendes a buscar materializar algo desde la acción, intenta abrir espacios para meditar, abrir la energía en tu corazón de lo que quieres, y contener tu espacio interior para atraer la creatividad de lo nuevo que se está gestando en ti.   Si te encuentras más en tu energía femenina, intenta complementar tu intuición y tu deseo manifiesto, con acciones de concreción. Un plan de acción, o una alianza pueden lograr manifestar eso que deseas.   Nos enseñan principalmente a manifestar desde la acción y la concreción de planes. Y esto lo hice durante muchos años: con resultados, pero sufriendo consecuencias de estrés, ansiedad, y sentir un menor nivel de poder personal para atraer mis nuevas realidades.   En mi larga y variada experiencia de la manifestación consciente, yo creo que se generan mejores y más felices resultados en nuestras vidas y emprendimientos,  empezando por conectar y nutrir nuestra energía femenina de la gestación, aclarando lo que queremos y nuestro propósito, y creando espacios para gestar nuevas realidades, y luego, una vez tenemos esta claridad, emprender las acciones necesarias para concretar nuestros sueños.  ¡Te invito a empezar a hacerlo con mi Workshop Re-Genera tu Impacto y Abundancia, acá!   Te deseo que hagas conscientes tus energías y logres que dancen en equilibrio, para manifestar tu abundancia, plenitud, propósito y armonía.   Un abrazo de Musa,Alejandra Torres.

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Nutriendo tu abundancia…

  Es diciembre del año 2013 y estoy sentada en el escritorio de la oficina de la Jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ambiente: si; esa soy yo.   Tengo puesto un sastre azul oscuro, y tengo mi pelo largo recogido en un moño apretado. Soy la imagen misma de la disciplina, la eficiencia, y el logro, de un camino largo de esfuerzo y sacrificio.   Y entra una asesora de mi equipo, con una hermosa orquídea violeta en una matera de cerámica, me mira con una sonrisa envuelta en desdén, porque las mujeres en ese entorno no teníamos otra forma de mirarnos, y me dice: \»Jefe, Feliz Navidad. Te regalo esta orquídea, pero estoy segura de que se te va a morir.” Yo la miro con sorpresa y recibo la orquídea, recordándome por qué estoy en este cargo:   Porque amo la naturaleza, porque desde hace años siento el latir de la tierra bajo mis pies y las palabras que me susurra el viento, porque siento la herida de este planeta y la necesidad de sanarlo, y porque pienso que esta es la única manera de amar y de dar.   Y le digo, “gracias, pero no sé por qué me dices que se me va a morir.”   Y ella me mira con un tono de burla y dice, “\’¡He visto que las plantas que has traído acá se han muerto todas! ¡Tú no sabes cuidar de tus plantas!” y con una risa se voltea y se va.   Cuando llego a mi apartamento esa noche, miro a mi alrededor y veo mis escuálidas plantas, que ya había sembrado varias veces, y que no habían prosperado; especialmente unos cartuchos, bellas flores blancas que siempre me han intrigado por su belleza y que no habían crecido en mi jardín a pesar de varios intentos.     Y un mes después, inspiré la gran y casi macabra satisfacción de mi colega de la oficina, de ver que mi orquídea había muerto.   Y esa orquídea muerta se volvió el símbolo mismo de la aridez que sentía en mi vida. Y seis meses después, viví en dramática sucesión la ruptura de mi matrimonio de 17 años, mi renuncia a mi esplendoroso cargo, y un tumor detectado en un chequeo de rutina.   No tuve opción sino parar. No tuve opción sino renunciar, soltar, poco a poco todo lo que antes me definía. Mi cargo, mis títulos, la estabilidad y seguridad de mi matrimonio. Y entré profundo. Me fui de-construyendo poco a poco, me fui quemando como un gran árbol que se quema lentamente en un incendio. Hasta que llegué a mis pies. No sabía qué iba a pasar, solamente sabía que debía entrar en mi propio silencio, en mi propia oscuridad para volver a re-conocerme. Y comencé por ver mis raíces. Por reconocerme dentro de mi sistema y mi familia, y honrar mi propio lugar en este Universo. Y fui abonando la tierra, poco a poco empecé a ver brotes de vida. Y lentamente, fui creciendo nuevamente como crece una planta. Nutrí la salvia de mi tronco. Nutrí mis huesos y mi conexión con la Vida. Estaba en mi proceso de transformación. Muy lentamente, fui emergiendo a la vida exterior. Comenzó a emerger mi voz propia. Comencé a manifestar la vida que venía soñando y atrayendo, una vida coherente con mi esencia, mi propósito y mi espíritu. Una vida creativa y auténtica. Aprendí que al sanar mi energía femenina, empecé sin esfuerzo a manifestar la abundancia que tanto había anhelado.   Y hoy, en mi casa nueva que huele a hogar, tengo un jardín abundante y mágico.   ¡En serio!! Ni siquiera tengo que echarle abono, solo agua de vez en cuando.   Pasé de ser la ambientalista que no podía cuidar de sus propias plantas, a la mujer libre que manifiesta sin esfuerzo un abundante jardín y entorno, donde anidan dos pajaritos negros, varias mariposas y, de vez en cuando, una libélula azul.   Un par de meses después de la muerte de mi padre, empezaron a brotar cartuchos blancos en una matera que tengo afuera en mi antejardín. Llegaron espontáneamente un día, sin ninguna necesidad de que yo los sembrara o hiciera algo para que crecieran.   Una vez enciendes tu vela, todo a tu alrededor cambia. No tienes que hacer nada, solo escucharte y amarte. Y así podrás liderar tu vida desde tu autenticidad y propósito,  y tener el impacto que desees, ya sea en tu hogar, emprendimiento o en el campo que elijas.   Eres libre de crear lo que desees. Tienes más poder del que imaginas.   y tú…         Te deseo un jardín abundante. ¿Deseas mejorar tu Abundancia en todos los Aspectos? Te invito a tomar mi Workshop: Re-Genera tu Impacto y Abundancia, acá.  Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

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¿Qué tanto resuenas con tu Abundancia?

¡Hola, Musas! La Abundancia es algo intrínsecamente Femenino. Como mujeres Sagradas, somos gestoras de vida, creadoras. Y así como la naturaleza es abundante, así también nosotras lo somos.   Fértiles. Mojadas. Verdes. La salvia de los bosques tropicales corre por nuestras venas. Somos mujeres Latinas. Jugosas. Bio. Diversas. Fluidas como el agua. Flexibles como el bambú. Sembramos nuestras semillas, en tierra mojada y rica. Gestamos diversas formas de vida. Creamos nuestros territorios, emprendimientos y jardines.       Te invito a hacer una corta meditación, para ver qué tanto resuenas con tu propia abundancia. Cierra los ojos, respira hondo. Baja tu atención lentamente de tu cabeza hacia tus pies. Escanea tu cuerpo, siente que una energía azul turquesa te recorre todo tu cuerpo. Lentamente baja esta energía, recorriendo todo tu cuerpo desde arriba hacia abajo.     Ahora, mira con el ojo de tu mente, a tus pies. ¿Sobre qué están parados? Permite que te lleguen las imágenes que lleguen. Si no te llegan imágenes, trata de sentirlo. Lo que te llegue, está bien.   ¿Estás parada en un suelo árido? ¿Caliente? ¿O en pavimento, en un camino?   ¿Hay plantas, vegetación? ¿O sientes tu suelo mojado y fértil?   La primera vez que hice esta meditación, hace unos años, me vi y me sentí en un desierto árido. Mis pies tocaban arena. Y así me sentía. Estaba cansada, agotada de hacerlo todo, de ser madre, esposa, colega de trabajo…tenía tantas obligaciones, que cuando me detuve a mirar mi interior, me vi en un desierto. Esto no es malo, el hecho de sentirte árida o desconectada de tu estado interior de abundancia se puede convertir en el comienzo de tu camino de búsqueda y de exploración para tu transformación. Entonces es algo bueno reconocerlo, y comenzar a nutrirte.       Así como los jardines toma tiempo sembrarlos, abonar la tierra, y ver sus frutos, es la relación con tu propia Abundancia. Toma tiempo, compromiso y paciencia sembrar jardines.       A mí me ha tomado varios años reconectar con mi sensación interior de abundancia, y de nutrir mi propio jardín. Tuve que recorrer muchos caminos de transformación, aprendizaje, de liberación de lo que me ataba. Y luego, lentamente descansar, reponerme y conectarme con mis ciclos vitales para empezar a nutrir mi suelo, mi territorio, mi verdad auténtica. Mi honestidad sobre quién soy Yo verdaderamente, y quitarme las máscaras.     Y poco a poco, comenzó a brotar ese jardín. Hoy mi jardín es tan abundante, que mi trabajo consiste en, cuando es necesario, cortar la maleza y discernir entre lo esencial; lo que es realmente mío y lo importante para seguir creciendo. Pero entiende, mereces sentirte abundante. Cuando te sientes fértil, jugosa y abundante adentro: Sientes que vives una vida abundante en dinero, oportunidades, libertad y tranquilidad económica, y que cuentas además con el tiempo suficiente para poder disfrutar de tu vida. Has logrado conectar con tu capacidad de gestar oportunidades y de recibir abundancia. Has sanado tu relación con tu madre y con tu linaje femenino. Has entendido la profunda relación que existe entre tu estado de abundancia y tu grado de aceptación de lo femenino en ti. Has logrado reinventar tus fuentes de ingresos, y gestar un proyecto o emprendimiento de vida  que es coherente con tus dones, talentos y propósito de vida. Recibes suficiente, y sientes que cada vez puedes generar más abundancia desde tu proyecto de vida y emprendimientos, Vives tu proceso de gestar y recibir abundancia como resultado de un camino de amor propio que te va llevando a entender y sanar tus creencias limitantes acerca del dinero y la abundancia, y sanar tu capacidad de merecer abundancia. Haces prácticas concretas que te ayudan a decretar, visualizar y abrirte para recibir abundancia en tu vida. Entiendes la abundancia como el resultado final de haber hecho un proceso de transformación interior coherente y constante, de eliminar y sanar viejas creencias, de observar lo que estás atrayendo a tu vida, de decretar lo que deseas, y de aprender a vibrar en una nueva energía que abre tu vida a recibir, a disfrutar lo que tienes, y a cultivar un sentido de Agradecimiento constante y profundo por tu vida. Te invito a una vida mojada y fértil. Te invito a que vibres en tu Abundancia y crees más abundancia en tu vida con mi Workshop: Re-Genera tu Impacto y Abundancia acá.  Te deseo una vida Abundante.  Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

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¿Qué liderazgo necesitamos para sanar nuestro planeta?

Imagínense. Estamos en un planeta hecho de roca y lava, flotando y viajando a 250 kilómetros por segundo, girando alrededor de un Sol, a la distancia perfecta. Hace 4.000 millones de años comenzaron procesos biológicos y químicos que redundaron en el Planeta azul que hoy llamamos Tierra. Nuestro hogar.    Nuestra Tierra es un solo sistema, tiene atmósfera, agua, suelos que fueron labrados durante miles de millones de años, y Vida. Bosques, minerales, petróleo. La Tierra nació como un solo organismo, con movimientos complejos y entrelazados, corrientes marinas, vientos, ciclos climáticos, intercambio de nutrientes que llevan los océanos. Todos son procesos globales, indivisibles. Complejos y sistémicos.   Nuestra Tierra tiene una diversidad de vida incalculable; de hecho, se estima que existen 8,7 millones de especies, y que hasta la fecha solo hemos catalogado el 14% de las especies terrestres y el 9% de las especies marinas. ¿No es increíble? Hemos podido vivir, conocer, domesticar y trabajar con tan solo una fracción de todo lo que existe. No sabemos lo que tenemos. Y luego llegamos nosotros. Los humanos. Llevamos menos de 40.000 años en la Tierra y hemos llegado a transformarla más en los últimos 50 años que en toda la historia del planeta. Llegamos a dividir la Tierra en países, poner barreras entre fronteras, cortar ríos, represarlos, hacer diques, desconectar ecosistemas que estaban conectados. Y tomar todos esos recursos que encontramos para consumirlos. La Tierra tiene una medida de supervivencia, que es su propia biocapacidad. Esta es la capacidad de un ecosistema de producir materiales biológicos para proveer comida, combustible, vivienda y otras necesidades. Los humanos estamos consumiendo 1.5 planetas de recursos cada año. Para darles una idea, quiere decir que alrededor de Agosto en cada año, comenzamos a consumir y extinguir los recursos restantes que deberían ser usados el año siguiente. Y este promedio esconde números muy diversos. Si el Planeta Tierra fuera solo Estados Unidos, necesitaríamos 3,9 planetas por año. O si todo el planeta se comportara como Qatar, en Emiratos Árabes Unidos, consumiría 4,8 planetas.    ¿Cómo lo podemos solucionar? Mientras que nuestros modos de producción y nuestras tecnologías caminan sin parar, nuestras organizaciones siguen enfrascadas en modelos de liderazgo y emprendimiento que se vuelven cada vez más obsoletos. Detrás de estos grandes contextos, estamos las personas. Y la forma cómo interactuamos y cómo tomamos decisiones.   Detrás de las personas, hay unos paradigmas que informan nuestras acciones colectivas. Y estos son los modelos actuales de liderazgo.   Los 4 paradigmas de nuestro modelo actual de liderazgo 1. El primer paradigma, o característica del modelo de liderazgo actual, es la jerarquía. Es el sistema imperante de los últimos 5,500 años.   – Su principal objetivo es la autoridad y el poder, para controlar, dirigir y lograr un resultado. – Concentra el poder, y más importante, la información. – Las decisiones se convierten implícitas. – Genera frustración y desesperanza: el 71% de los empleados mayores de 18 se sienten infelices en sus   trabajos.   2. El segundo paradigma es el competitivo, cuya base en las empresas es el modelo competitivo de Porter. Así nos enseñan a comportarnos. Nos enseñan a negociar así, a competir por puestos.  A pensar en nuestros intereses y sobreponerlos por encima de los demás, ganar participación de mercado, “ganarle” al otro cueste lo que cueste.   – Genera una cultura de supervivencia y de individualismo. – Disminuye la confianza y por ende el trabajo en equipo. – Nos vuelve menos eficientes a la larga, en vez de más.   3. El tercer paradigma imperante es el de la especialización de conocimiento y de procesos. Desde el método científico, se ha buscado acceder al conocimiento por medio de la especialización. Sin embargo:   – No puede solucionar problemas complejos y multidimensionales. – Genera pensamiento en silos. Fragmenta el conocimiento. – Genera menos eficiencia, y más procesos.   4. Otra característica de nuestros modelos de liderazgo es que se construyen sobre la base de un pensamiento lineal y unidimensional. En el modelo capitalista que tenemos, este pensamiento trata de maximizar utilidades a costa del planeta. Ganar participación de mercado, vender más. Crecer indefinidamente.   – Cuando solo buscas producción y ganancias, generas contaminación e impactos sociales. – No contempla la diversidad, los efectos sistémicos, ni los límites planetarios.   Entonces, volvamos a mirar a nuestro planeta.   ¿Qué tipo de liderazgo necesitamos realmente?   Necesitamos nuevos modelos de liderazgo, que integren diversas formas de pensar, que sean sistémicos, sostenibles e inclusivos. Que integren, en el fondo, principios masculinos con los femeninos.   Y algunos de estos principios son:   1. Movernos de un liderazgo jerárquico a un liderazgo participativo, el cual amplía la información y la rendición de cuentas. Al compartir la información, y buscar el orden, la transparencia y la rendición de cuentas, se genera una mayor alineación de los objetivos y mayor empoderamiento por parte de todos los involucrados. 2. Transicionar de un modelo de liderazgo competitivo a uno colaborativo, es mirar mas allá de los intereses individuales, buscar solucionar problemas para la sociedad, y buscar soluciones gana-gana. 3. Pasar del liderazgo especializado a un liderazgo integrativo, complementando la especialización del conocimiento con la integración; solucionar problemas generando colaboración e integración entre disciplinas, instituciones, e integrar a las personas con el planeta. 4. Finalmente, pasar de los modelos lineales y unidimensionales hacia una mirada más sistémica y holística, que vea las complejidades y entienda las leyes de los sistemas y cómo se comportan; y que mire más allá de los intereses cortoplacistas de generar más crecimiento y más utilidades. Cuando equilibramos otras cualidades del liderazgo, y como mujeres validamos nuestras miradas colaborativas, holísticas y multifacéticas, empoderamos una nueva forma de expresarnos y liderar en el mundo. Nosotras podemos activar el cambio desde nosotras, y contribuir a sanar al planeta. ¿Deseas desarrollar un liderazgo equilibrado y auténtico para romper paradigmas y desatar tu impacto? Te invito a obtener mi libro, Hablando con Dragones, acá. En él describo y ofrezco prácticas de sanación y liderazgo que aprendí y desarrollé hace

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Constelaciones sistémicas: Sanando con mis ancestros

Constelaciones sistémicas: Un ejercicio verdaderamente revelador y profundo. ¿Cómo describir la sensación de AHAAAA cuando algo se revela y el alma comprende la dinámica subyacente?,  ¿Cómo aprender a mirar ampliamente, a escuchar realmente al otro, desde un lugar tranquilo y vacío de las propias pre concepciones?, ¿Cómo ponerse al servicio del otro?, ¿Cómo captar desde el subconsciente que todo es sistémico, que todo esta relacionado, y que uno no es solo uno, sino producto y legado de miles de amores? Y miles de creencias, historias, y posibilidades pero también de exclusiones, violencias y culpas.   ¿Y cómo hace uno para tomar y honrar desde el alma eso que uno ha recibido? ¿Cuántas veces nos paramos desde otro lugar y nos ponemos por encima de nuestros propios padres, por encima de ellos quienes nos dieron la vida, y les reclamamos algo que fueron, algo que nos dieron o dijeron? o a veces los queremos demasiado…Tanto, que adoptamos sus culpas, sus anhelos, sus frustraciones y las cargamos todas como si fueran nuestras. .   Y qué dicen de las enfermedades, síntomas de una exclusión o síntomas de un secreto o de una lealtad invisible hacia el sistema. De las constelaciones aprendí muchos temas de salud míos. Un tema que me ha generado una reflexión profunda es entender a los síntomas como una manifestación de seguir a alguien más en el sistema.   Hemos entendido, como nos dice la maestra Ingala Robl, que las enfermedades se pueden clasificar en: 1. Enfermedades sistémicas. 2. Enfermedades terminales. 3. Enfermedades que señalan la necesidad de descansar.     Son estas primeras enfermedades, las sistémicas, las cuales me generan gran preocupación y energía. Entenderlas y ordenarlas en los demás y en mi propio sistema, es algo que vengo haciendo de manera consciente e inconsciente. Muchas veces en las enfermedades sistémicas, he logrado primero entender y luego captar desde el alma, que la persona con la enfermedad está siguiendo a un clan o a un grupo de familiares. En una constelación que hicimos en uno de los muchos cursos que tomé, una mujer con artritis reumatoidea consteló a las mujeres de su familia y encontró una identificación con ellas a través de sus síntomas. Es como si fuera la única manera de pertenecer al vínculo y sentirse merecedora del amor de ellas. En esta constelación entendimos que para sanar estas dinámicas, hay que verlas primero, y luego entender que hay otras formas de amar y de ser parte del sistema familiar. Honrar a los antepasados, darse la vuelta y cortar con las identificaciones excesivas con los antepasados, y hacerlo diferente. Otras veces el síntoma representa al excluido en un sistema. Y la enfermedad es una manera de incluir a esta persona. Si hay alguien que murió, o que tenga un jalón hacia la muerte y no pueda estar presente en su sistema, algo que lo aleje del sistema, alguien posterior en la familia genera y recrea síntomas, diciendo, “yo me voy antes que tú” o “yo lo hago por ti”. En este caso también se puede sanar al mirar la dinámica y aceptar esta situación, para reducir el nivel de identificación subconsciente y reducir la intensidad de la manifestación. Es interesante leer en los casos presentados por Bert Hellinger, que a veces una persona puede captar y manifestar síntomas de alguna pareja previa o posterior de alguno de los padres, o de alguien de otra familia que por alguna razón queda implicada o conectada con este sistema. Aquí también es necesario ver a la persona, entender y volver consciente esta dinámica, honrar y dejarla con la persona. Una frase en este caso curativa puede ser: “lo dejo contigo”.  Este tema resuena mucho en mí porque he tenido varias enfermedades en mi sistema, y yo he adoptado algunas de ellas. Después de muchos años de todo tipo de terapias y procesos, siento que lo único que me ha liberado del todo es entender este enfoque sistémico, y comprender las implicaciones de ver las dinámicas ocultas, honrando para liberarme, y entendiendo que ahora puedo trazar mi propio camino, o transformarlo a mi manera, no como niña, sino como adulta.   Un ejemplo de esto fue mi propia identificación con la artritis reumatoidea, la cual la sufrió mi abuela y ahora mi mamá. Yo tuve artritis entre los 23 y los 30 años, y la viví similar a la señora de la constelación que mencioné anteriormente … como una sobreviviente, como si fuera mi destino que cargar.  A partir de los 30 años, me curé de la enfermedad, lo cual no lo pueden entender los médicos porque dicen que es una enfermedad crónica. Hoy veo y entiendo el cómo se pudo haber presentado, y veo esas lealtades invisibles que hicieron que yo asumiera estos síntomas a tan temprana edad, siguiendo a mi abuela quien fue como mi mamá cuando fui niña. Siguiéndola por amor.   Otro ejemplo es una enfermedad neurodegenerativa llamada Huntington. Es una enfermedad en la rama paterna de mi familia que empezó hace 4 generaciones, y donde mi padre y mi tía están enfermos. Con este enfoque, mirando al sistema, yo he logrado acercarme a mi padre, honrar su destino, y decirle “yo aún me quedo”. Y también, entender que este es su destino. Y honrarlo. Pero es un trabajo que debe continuar, y creo que al poder hacerlo en mí,  podré hacerlo con otros; entendiendo sus manifestaciones y síntomas y acompañándolos a mirar y a sanar. Pero algo que también debo trabajar es saber el buen lugar del que ayuda. Como también dicen las lecturas, el que ayuda a veces lo quiere hacer demasiado, sin entender y soltar el destino del otro. A veces su preocupación debilita al otro. A veces su manera de interpretar o ver las cosas interfieren con el proceso de la persona a la cual se está ayudando. La magia ocurre cuando el que ayuda lo hace desde un lugar vacío y tranquilo, imperturbable, pero conectado con todos sus recursos, su fuerza y discernimiento. Y justamente lo que no se mira es lo que adquiere más fuerza. Lo que resistes persiste.

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