liderazgo

Conectando desde el cuerpo, cultivando \»mirada de paseo\»

Quiero compartir con ustedes unos fragmentos de textos que escribí para el libro sobre Las Siete Cumbres, y que narran historias de caminar, escalar montañas, conectar con la naturaleza. Fue ahí, hace varios años, que empecé a cultivar mi relación con mi lado femenino, que era mi cuerpo, mi sensación de estar presente en el momento, mi conexión con la sacralidad de la naturaleza.¿Cómo te conectas tú con tu cuerpo? ¿Qué rituales haces para enraizar tus pies, sentirte parte del universo y de la magia de la naturaleza?___ En el año 2010, en un bazar de colegio, me invitaron a participar en una expedición para subir al campamento base del Everest y a la cima del Lobuche, una cumbre hermanita, de un poco más de 6100 metros; junto con otras 15 personas -que como nosotros- tenían familia, empleos y posiblemente la inquietud de que \»si no hacían algo así ahora, jamás lo harían\». En ese momento se me abrieron los ojos un poco, sentí que energías viejas se movieron y que me empezaron a brillar los ojos. Me acordé de cuando escalaba montañas 15 años atrás. Había subido montañas, caminado y acampado varios días a la vez, cuando viajé meses en carro por Sur América y saboreé la libertad de estar con la naturaleza. Todo eso lo recordé y quise de repente romper con el molde de mi vida, decir que sí. Los entrenamientos que hicimos en Suesca, la Sierra Nevada del Cocuy y el Parque Nacional de Los Nevados nos dejaron verdaderas lecciones de vida y algunas buenas historias. Una que causa risa hoy en día, pero nos dio bastante fuerte en su momento, fue una noche que dormimos encima del glaciar en el Nevado del Ruiz. Esa noche hubo tormenta de viento y nieve, y la carpa en la cual estábamos se fue lentamente doblando con el peso de la nieve y con la fuerza del viento. ¡Terminamos los 4 acostados boca arriba, empujando el techo de la carpa toda la noche con las piernas para que no se nos cayera encima! Grandes aprendizajes de vida me dejó el tomar conciencia de mi cuerpo, caminando entre montañas. En una de esas caminatas de más de 12 horas hasta el Nevado Pan de Azúcar del Parque Nacional Sierra Nevada del Cocuy, me pregunté: ¿qué pasa si abordo esta montaña desde la no exigencia? Desde la no exigencia significa que estoy presente en el momento, sin pensar en si lo estoy haciendo bien o mal, sin pensar en que tengo que llegar a alguna parte… Sin cargarme de emociones y conversaciones internas. Saboreando los olores, colores y sensaciones del camino. Definitivamente, asumir estas montañas desde la no exigencia significó volver a aprender a caminar, a callar la mente cuando empezaba con sus manías, y a abrir bien el corazón. Y fui viendo cómo poco a poco, en cada paso, con cada respiración, entre más caminaba, más liviana me sentía y más presente estaba. Otro paso fue integrarme un poco más en mis aspectos femenino y masculino, lo cual es importante si se desea cultivar un liderazgo auténtico con uno mismo. Yo había desarrollado mucho mi lado masculino, ese ser asociado con la barraquera, mujeres que exhalan independencia y suficiencia, y que abordan retos y ejecutan desde lo racional. Con el ser madre -y con las montañas-, empecé a cultivar más lo femenino, cada vez honrando más mi intuición, mi profunda conexión y casi veneración hacia la naturaleza. Y eso es algo que vine a hacer en esta vida, a ir desarrollando un liderazgo auténtico sin masculinizarme, sin competir y desde un balance interior y una integración de varias facetas en mí misma. El viaje mismo al Lobuche fue una experiencia única e increíble. Viví plena en esos 28 días. Agradecí todo. Agradecí especialmente el tener un cuerpo para poder caminar cada paso que di en ese camino. Luego de pasar por Nueva Delhi y Kathmandu, llegamos en avioneta a Lukhla, un lugar suspendido entre dos montañas enormes y ahí se acabó el pavimento. Solo caben caminantes y yaks, animales que parecen un cruce de búfalo con alpaca y que sirven de carga y de alimento para los sherpas, noble estirpe de caminantes de las bellas montañas de Nepal. Cada día caminábamos entre caminos de piedra labrada, entre monasterios y stuppas, y pasábamos por pueblos hechos de piedra y madera pintada de colores que parecían de cuento de hadas. En el fondo, enormes montañas majestuosas nos saludaban. Caminábamos entre 5 y 7 horas e íbamos ganando en elevación para ir aclimatando el cuerpo. El disfrute y los paisajes eran tan increíbles que no nos dábamos cuenta de que íbamos haciendo la mejor aclimatación posible para la escalada final. Caminamos de subida una semana, hasta llegar al valle donde se encuentran el Everest y su hermana menor, el Lobuche. La escalada del Lobuche fue un esfuerzo grande, la culminación de todo ese proceso previo de más de seis meses de preparación. Desde la lejanía, se veía demasiado y peligrosamente empinado. A medida que nos acercábamos, empezamos a ver el camino. Y subimos todo un día entre las piedras y los precipicios. Esa noche, acampamos al borde de la nieve. Arrancamos nuevamente a caminar a las 4 de la mañana. Recuerdo el amanecer más espectacular de mi vida, viendo al Everest desde nuestra montaña y una vista de montañas enormes. Después de horas de esfuerzos descomunales, llegué a la cumbre. Pisé los escalones hechos en nieve que los primeros habían dejado. Subí una vertiente empinada y glacial. Quise llorar de agotamiento. Miré a mi alrededor y sentí un extraño vacío, un silencio en el alma. En la cumbre del Lobuche, bella montaña himalayense, rodeada de mis amigos y coexpedicionarios, y de hermosas montañas, mi aire interior se mezcló para siempre con el vaho nepalí de hielo, roca y sol. Hubo reconocimiento y familiaridad en mi alma. Durante el proceso pensaba que esta experiencia era como poner mi vida en pausa para luego volver a la vida cotidiana con algunas

Conectando desde el cuerpo, cultivando \»mirada de paseo\» Leer más »

Crónicas de un “Paseo”: de lo épico a lo resiliente

Acabo de regresar de un viaje… épico. Sí. No hay palabras para expresar lo que siento.___ Fui a Sur África y a Zimbabue a limpiar mi alma. Dejé que el aire y el sol de las planicies áridas y pulsantes me oxigenaran y limpiaran. Que mis pensamientos cesaran en el silencio de las noches estrelladas. Que me pudiera mimetizar con los árboles y con su especial resiliencia, la cual se desarrolla aún más cuando las condiciones son más adversas. Dejé que los animales legendarios se acercaran. Y sí, se acercaron. Tanto así, que más de una vez quedé sin aire y en desconcierto de mi propia fragilidad ante su poder y majestuosidad.__ Fui a compartir la lentitud del tiempo y a disfrutar cada momento al lado de mis hijos. Forjamos una comunicación nueva. Acepté que ya no son niños. Me había costado soltar la noción y mi definición antigua como madre. Tuve que reinventar mi forma de nutrir, de amar y de estar presente. Llenarme de orgullo con los personas adultas en las cuales se están convirtiendo. Celebrar las diferencias y sus pasos distintos a los míos, su independencia. Abrazar y dar cariño y amor cuando se necesita, sin que este se vuelva demandante. Gozar, reír y disfrutar las aventuras de la vida juntos. Fui a cultivar también mi “mirada de paseo”, como lo dijo un co expedicionario y amigo mío hace ya varios años, cuando estábamos en otra aventura: la de subir al campamento base del Everest. Desde ese viaje, trato de cultivar esta forma de ver, entendiendo que la mirada “de paseo” es la del contacto constante a la gratitud hacia la vida, de recibir las cosas lindas que siempre están ahí si sabemos buscarlas, de irrigar mi creatividad con ideas frescas y nuevas formas de ver y de entender. De cultivar el placer y el disfrute en cada cosa. De nutrir mi flexibilidad ante los cambios inevitables que siempre llegan.___ En África vi cómo los niños y niñas de Soweto que fueron marginalizados durante tantos años y prohibidos de recibir acceso a lugares y a inclusión, son los niños y niñas con las más hermosas y amplias sonrisas que he visto. Su alegría es contagiosa. Montamos en bicicleta por el barrio de Soweto, recorrimos los pasos de Nelson Mandela y de Desmond Tutu y aprendimos un poco más sobre su lucha por derrumbar barreras de prejuicio y exclusión social.   En África vi mujeres emprendedoras. Mujeres que tejen, que diseñan increíbles vestidos. Que usan sus talentos y creatividad para crear belleza, y así aportar a sus familias y a su comunidad. En Africa vi los árboles más increíbles. Se forjan desde una tierra árida y arenosa, como danzantes petrificados. Se enmarañan en las formas más increíbles, como reflejo de la fortaleza que tuvieron que desarrollar. Se les nota el esfuerzo en los troncos arrugados y torcidos, y terminan creando unas estructuras tan hermosas. Estos árboles me ponen a pensar en sus raíces.  ¿Sabías que las raíces de los árboles son, por lo menos, de la misma extensión que lo que se ve del árbol, del suelo hacia arriba? Cada vez que veo un gran árbol, entiendo y trato de ver sus raíces subterráneas. Y entiendo que, sin buenas raíces, un árbol no florece ni se para, ni crece tanto como los ve uno crecer. Las raíces de los árboles me hacen reflexionar sobre nosotros. ¿Cómo cuidamos de nuestras raíces? ¿Cómo nos nutrimos en condiciones adversas, para poder salir fortalecidos y no debilitados de cada reto que nos trae la vida?¿Cómo entendemos que para poder materializar y manifestar un sueño, un propósito, debemos sembrar buenas semillas, y luego nutrir las raíces con buena agua, un entorno sano y un aire sano; y continuamente nutrirnos para poder sostener el sueño y propósito que deseamos manifestar? Ya volví. Recargada, con mis raíces nutridas y fortalecidas, para seguir al servicio de la creación de nuevos proyectos y de poder acompañar procesos de empoderamiento, emprendimiento con propósito y de liderazgo. Seguir ofreciendo los programas de mentoría, emprendimiento y liderazgo de Despertando a tu Musa® y del programa Online Mandala de la Musa. Abrir el fondo de emprendimiento de Musas Invest, desarrollar emprendimientos con propósito y sostenibles con liderazgo innovador. Seguir apoyando el arte y la transformación social por medio de Fundación Casa LET. Seguir nutriendo raíces y troncos de las semillas sembradas.  Si la transformación, el emprendimiento con propósito y el liderazgo son tu llamado, te invito a transformar tu vida y tu impacto con mi libro Hablando con Dragones, en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito acá; donde además, obtendrás de manera gratuita mi MasterClass Manifiesta tus Sueños y acceso exclusivo a mi comunidad de mujeres líderes y emprendedoras alrededor del mundo. Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

Crónicas de un “Paseo”: de lo épico a lo resiliente Leer más »

Nutriendo tu abundancia…

  Es diciembre del año 2013 y estoy sentada en el escritorio de la oficina de la Jefe de Asuntos Internacionales del Ministerio de Ambiente: si; esa soy yo.   Tengo puesto un sastre azul oscuro, y tengo mi pelo largo recogido en un moño apretado. Soy la imagen misma de la disciplina, la eficiencia, y el logro, de un camino largo de esfuerzo y sacrificio.   Y entra una asesora de mi equipo, con una hermosa orquídea violeta en una matera de cerámica, me mira con una sonrisa envuelta en desdén, porque las mujeres en ese entorno no teníamos otra forma de mirarnos, y me dice: \»Jefe, Feliz Navidad. Te regalo esta orquídea, pero estoy segura de que se te va a morir.” Yo la miro con sorpresa y recibo la orquídea, recordándome por qué estoy en este cargo:   Porque amo la naturaleza, porque desde hace años siento el latir de la tierra bajo mis pies y las palabras que me susurra el viento, porque siento la herida de este planeta y la necesidad de sanarlo, y porque pienso que esta es la única manera de amar y de dar.   Y le digo, “gracias, pero no sé por qué me dices que se me va a morir.”   Y ella me mira con un tono de burla y dice, “\’¡He visto que las plantas que has traído acá se han muerto todas! ¡Tú no sabes cuidar de tus plantas!” y con una risa se voltea y se va.   Cuando llego a mi apartamento esa noche, miro a mi alrededor y veo mis escuálidas plantas, que ya había sembrado varias veces, y que no habían prosperado; especialmente unos cartuchos, bellas flores blancas que siempre me han intrigado por su belleza y que no habían crecido en mi jardín a pesar de varios intentos.     Y un mes después, inspiré la gran y casi macabra satisfacción de mi colega de la oficina, de ver que mi orquídea había muerto.   Y esa orquídea muerta se volvió el símbolo mismo de la aridez que sentía en mi vida. Y seis meses después, viví en dramática sucesión la ruptura de mi matrimonio de 17 años, mi renuncia a mi esplendoroso cargo, y un tumor detectado en un chequeo de rutina.   No tuve opción sino parar. No tuve opción sino renunciar, soltar, poco a poco todo lo que antes me definía. Mi cargo, mis títulos, la estabilidad y seguridad de mi matrimonio. Y entré profundo. Me fui de-construyendo poco a poco, me fui quemando como un gran árbol que se quema lentamente en un incendio. Hasta que llegué a mis pies. No sabía qué iba a pasar, solamente sabía que debía entrar en mi propio silencio, en mi propia oscuridad para volver a re-conocerme. Y comencé por ver mis raíces. Por reconocerme dentro de mi sistema y mi familia, y honrar mi propio lugar en este Universo. Y fui abonando la tierra, poco a poco empecé a ver brotes de vida. Y lentamente, fui creciendo nuevamente como crece una planta. Nutrí la salvia de mi tronco. Nutrí mis huesos y mi conexión con la Vida. Estaba en mi proceso de transformación. Muy lentamente, fui emergiendo a la vida exterior. Comenzó a emerger mi voz propia. Comencé a manifestar la vida que venía soñando y atrayendo, una vida coherente con mi esencia, mi propósito y mi espíritu. Una vida creativa y auténtica. Aprendí que al sanar mi energía femenina, empecé sin esfuerzo a manifestar la abundancia que tanto había anhelado.   Y hoy, en mi casa nueva que huele a hogar, tengo un jardín abundante y mágico.   ¡En serio!! Ni siquiera tengo que echarle abono, solo agua de vez en cuando.   Pasé de ser la ambientalista que no podía cuidar de sus propias plantas, a la mujer libre que manifiesta sin esfuerzo un abundante jardín y entorno, donde anidan dos pajaritos negros, varias mariposas y, de vez en cuando, una libélula azul.   Un par de meses después de la muerte de mi padre, empezaron a brotar cartuchos blancos en una matera que tengo afuera en mi antejardín. Llegaron espontáneamente un día, sin ninguna necesidad de que yo los sembrara o hiciera algo para que crecieran.   Una vez enciendes tu vela, todo a tu alrededor cambia. No tienes que hacer nada, solo escucharte y amarte. Y así podrás liderar tu vida desde tu autenticidad y propósito,  y tener el impacto que desees, ya sea en tu hogar, emprendimiento o en el campo que elijas.   Eres libre de crear lo que desees. Tienes más poder del que imaginas.   y tú…         Te deseo un jardín abundante. ¿Deseas mejorar tu Abundancia en todos los Aspectos? Te invito a tomar mi Workshop: Re-Genera tu Impacto y Abundancia, acá.  Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

Nutriendo tu abundancia… Leer más »

¿Qué tanto resuenas con tu Abundancia?

¡Hola, Musas! La Abundancia es algo intrínsecamente Femenino. Como mujeres Sagradas, somos gestoras de vida, creadoras. Y así como la naturaleza es abundante, así también nosotras lo somos.   Fértiles. Mojadas. Verdes. La salvia de los bosques tropicales corre por nuestras venas. Somos mujeres Latinas. Jugosas. Bio. Diversas. Fluidas como el agua. Flexibles como el bambú. Sembramos nuestras semillas, en tierra mojada y rica. Gestamos diversas formas de vida. Creamos nuestros territorios, emprendimientos y jardines.       Te invito a hacer una corta meditación, para ver qué tanto resuenas con tu propia abundancia. Cierra los ojos, respira hondo. Baja tu atención lentamente de tu cabeza hacia tus pies. Escanea tu cuerpo, siente que una energía azul turquesa te recorre todo tu cuerpo. Lentamente baja esta energía, recorriendo todo tu cuerpo desde arriba hacia abajo.     Ahora, mira con el ojo de tu mente, a tus pies. ¿Sobre qué están parados? Permite que te lleguen las imágenes que lleguen. Si no te llegan imágenes, trata de sentirlo. Lo que te llegue, está bien.   ¿Estás parada en un suelo árido? ¿Caliente? ¿O en pavimento, en un camino?   ¿Hay plantas, vegetación? ¿O sientes tu suelo mojado y fértil?   La primera vez que hice esta meditación, hace unos años, me vi y me sentí en un desierto árido. Mis pies tocaban arena. Y así me sentía. Estaba cansada, agotada de hacerlo todo, de ser madre, esposa, colega de trabajo…tenía tantas obligaciones, que cuando me detuve a mirar mi interior, me vi en un desierto. Esto no es malo, el hecho de sentirte árida o desconectada de tu estado interior de abundancia se puede convertir en el comienzo de tu camino de búsqueda y de exploración para tu transformación. Entonces es algo bueno reconocerlo, y comenzar a nutrirte.       Así como los jardines toma tiempo sembrarlos, abonar la tierra, y ver sus frutos, es la relación con tu propia Abundancia. Toma tiempo, compromiso y paciencia sembrar jardines.       A mí me ha tomado varios años reconectar con mi sensación interior de abundancia, y de nutrir mi propio jardín. Tuve que recorrer muchos caminos de transformación, aprendizaje, de liberación de lo que me ataba. Y luego, lentamente descansar, reponerme y conectarme con mis ciclos vitales para empezar a nutrir mi suelo, mi territorio, mi verdad auténtica. Mi honestidad sobre quién soy Yo verdaderamente, y quitarme las máscaras.     Y poco a poco, comenzó a brotar ese jardín. Hoy mi jardín es tan abundante, que mi trabajo consiste en, cuando es necesario, cortar la maleza y discernir entre lo esencial; lo que es realmente mío y lo importante para seguir creciendo. Pero entiende, mereces sentirte abundante. Cuando te sientes fértil, jugosa y abundante adentro: Sientes que vives una vida abundante en dinero, oportunidades, libertad y tranquilidad económica, y que cuentas además con el tiempo suficiente para poder disfrutar de tu vida. Has logrado conectar con tu capacidad de gestar oportunidades y de recibir abundancia. Has sanado tu relación con tu madre y con tu linaje femenino. Has entendido la profunda relación que existe entre tu estado de abundancia y tu grado de aceptación de lo femenino en ti. Has logrado reinventar tus fuentes de ingresos, y gestar un proyecto o emprendimiento de vida  que es coherente con tus dones, talentos y propósito de vida. Recibes suficiente, y sientes que cada vez puedes generar más abundancia desde tu proyecto de vida y emprendimientos, Vives tu proceso de gestar y recibir abundancia como resultado de un camino de amor propio que te va llevando a entender y sanar tus creencias limitantes acerca del dinero y la abundancia, y sanar tu capacidad de merecer abundancia. Haces prácticas concretas que te ayudan a decretar, visualizar y abrirte para recibir abundancia en tu vida. Entiendes la abundancia como el resultado final de haber hecho un proceso de transformación interior coherente y constante, de eliminar y sanar viejas creencias, de observar lo que estás atrayendo a tu vida, de decretar lo que deseas, y de aprender a vibrar en una nueva energía que abre tu vida a recibir, a disfrutar lo que tienes, y a cultivar un sentido de Agradecimiento constante y profundo por tu vida. Te invito a una vida mojada y fértil. Te invito a que vibres en tu Abundancia y crees más abundancia en tu vida con mi Workshop: Re-Genera tu Impacto y Abundancia acá.  Te deseo una vida Abundante.  Un abrazo de Musa, Alejandra Torres.

¿Qué tanto resuenas con tu Abundancia? Leer más »

¿Qué liderazgo necesitamos para sanar nuestro planeta?

Imagínense. Estamos en un planeta hecho de roca y lava, flotando y viajando a 250 kilómetros por segundo, girando alrededor de un Sol, a la distancia perfecta. Hace 4.000 millones de años comenzaron procesos biológicos y químicos que redundaron en el Planeta azul que hoy llamamos Tierra. Nuestro hogar.    Nuestra Tierra es un solo sistema, tiene atmósfera, agua, suelos que fueron labrados durante miles de millones de años, y Vida. Bosques, minerales, petróleo. La Tierra nació como un solo organismo, con movimientos complejos y entrelazados, corrientes marinas, vientos, ciclos climáticos, intercambio de nutrientes que llevan los océanos. Todos son procesos globales, indivisibles. Complejos y sistémicos.   Nuestra Tierra tiene una diversidad de vida incalculable; de hecho, se estima que existen 8,7 millones de especies, y que hasta la fecha solo hemos catalogado el 14% de las especies terrestres y el 9% de las especies marinas. ¿No es increíble? Hemos podido vivir, conocer, domesticar y trabajar con tan solo una fracción de todo lo que existe. No sabemos lo que tenemos. Y luego llegamos nosotros. Los humanos. Llevamos menos de 40.000 años en la Tierra y hemos llegado a transformarla más en los últimos 50 años que en toda la historia del planeta. Llegamos a dividir la Tierra en países, poner barreras entre fronteras, cortar ríos, represarlos, hacer diques, desconectar ecosistemas que estaban conectados. Y tomar todos esos recursos que encontramos para consumirlos. La Tierra tiene una medida de supervivencia, que es su propia biocapacidad. Esta es la capacidad de un ecosistema de producir materiales biológicos para proveer comida, combustible, vivienda y otras necesidades. Los humanos estamos consumiendo 1.5 planetas de recursos cada año. Para darles una idea, quiere decir que alrededor de Agosto en cada año, comenzamos a consumir y extinguir los recursos restantes que deberían ser usados el año siguiente. Y este promedio esconde números muy diversos. Si el Planeta Tierra fuera solo Estados Unidos, necesitaríamos 3,9 planetas por año. O si todo el planeta se comportara como Qatar, en Emiratos Árabes Unidos, consumiría 4,8 planetas.    ¿Cómo lo podemos solucionar? Mientras que nuestros modos de producción y nuestras tecnologías caminan sin parar, nuestras organizaciones siguen enfrascadas en modelos de liderazgo y emprendimiento que se vuelven cada vez más obsoletos. Detrás de estos grandes contextos, estamos las personas. Y la forma cómo interactuamos y cómo tomamos decisiones.   Detrás de las personas, hay unos paradigmas que informan nuestras acciones colectivas. Y estos son los modelos actuales de liderazgo.   Los 4 paradigmas de nuestro modelo actual de liderazgo 1. El primer paradigma, o característica del modelo de liderazgo actual, es la jerarquía. Es el sistema imperante de los últimos 5,500 años.   – Su principal objetivo es la autoridad y el poder, para controlar, dirigir y lograr un resultado. – Concentra el poder, y más importante, la información. – Las decisiones se convierten implícitas. – Genera frustración y desesperanza: el 71% de los empleados mayores de 18 se sienten infelices en sus   trabajos.   2. El segundo paradigma es el competitivo, cuya base en las empresas es el modelo competitivo de Porter. Así nos enseñan a comportarnos. Nos enseñan a negociar así, a competir por puestos.  A pensar en nuestros intereses y sobreponerlos por encima de los demás, ganar participación de mercado, “ganarle” al otro cueste lo que cueste.   – Genera una cultura de supervivencia y de individualismo. – Disminuye la confianza y por ende el trabajo en equipo. – Nos vuelve menos eficientes a la larga, en vez de más.   3. El tercer paradigma imperante es el de la especialización de conocimiento y de procesos. Desde el método científico, se ha buscado acceder al conocimiento por medio de la especialización. Sin embargo:   – No puede solucionar problemas complejos y multidimensionales. – Genera pensamiento en silos. Fragmenta el conocimiento. – Genera menos eficiencia, y más procesos.   4. Otra característica de nuestros modelos de liderazgo es que se construyen sobre la base de un pensamiento lineal y unidimensional. En el modelo capitalista que tenemos, este pensamiento trata de maximizar utilidades a costa del planeta. Ganar participación de mercado, vender más. Crecer indefinidamente.   – Cuando solo buscas producción y ganancias, generas contaminación e impactos sociales. – No contempla la diversidad, los efectos sistémicos, ni los límites planetarios.   Entonces, volvamos a mirar a nuestro planeta.   ¿Qué tipo de liderazgo necesitamos realmente?   Necesitamos nuevos modelos de liderazgo, que integren diversas formas de pensar, que sean sistémicos, sostenibles e inclusivos. Que integren, en el fondo, principios masculinos con los femeninos.   Y algunos de estos principios son:   1. Movernos de un liderazgo jerárquico a un liderazgo participativo, el cual amplía la información y la rendición de cuentas. Al compartir la información, y buscar el orden, la transparencia y la rendición de cuentas, se genera una mayor alineación de los objetivos y mayor empoderamiento por parte de todos los involucrados. 2. Transicionar de un modelo de liderazgo competitivo a uno colaborativo, es mirar mas allá de los intereses individuales, buscar solucionar problemas para la sociedad, y buscar soluciones gana-gana. 3. Pasar del liderazgo especializado a un liderazgo integrativo, complementando la especialización del conocimiento con la integración; solucionar problemas generando colaboración e integración entre disciplinas, instituciones, e integrar a las personas con el planeta. 4. Finalmente, pasar de los modelos lineales y unidimensionales hacia una mirada más sistémica y holística, que vea las complejidades y entienda las leyes de los sistemas y cómo se comportan; y que mire más allá de los intereses cortoplacistas de generar más crecimiento y más utilidades. Cuando equilibramos otras cualidades del liderazgo, y como mujeres validamos nuestras miradas colaborativas, holísticas y multifacéticas, empoderamos una nueva forma de expresarnos y liderar en el mundo. Nosotras podemos activar el cambio desde nosotras, y contribuir a sanar al planeta. ¿Deseas desarrollar un liderazgo equilibrado y auténtico para romper paradigmas y desatar tu impacto? Te invito a obtener mi libro, Hablando con Dragones, acá. En él describo y ofrezco prácticas de sanación y liderazgo que aprendí y desarrollé hace

¿Qué liderazgo necesitamos para sanar nuestro planeta? Leer más »

Relación conmigo y con mi pareja

¡Hola, Musa!  En esta ocasión y aprovechando que estamos ahondando en el aspecto de Artistas del Amor en mi programa insignia de Liderazgo Femenino, Mandala de la Musa, quiero compartirte y recordar nuestro Espacio Temático \»Relación conmigo y con mi pareja\» hecho por Aielet Zik el pasado mes de Diciembre para Comunidad y Academia Musas®. ¿Quién es Aielet Zik? \»¡Hola! Soy Aielet, psicóloga, decidí especializarme en Terapia de familia y pareja porque siempre tuve mucha curiosidad por entender las relaciones. Vengo de una familia donde las relaciones eran un poco caóticas y creo que eso fue lo que despertó mi interés desde muy pequeña. Tuve varias relaciones antes de encontrar al hombre con el que estoy hoy en día y pasaron muchas cosas mágicas para llegar a mi programa de cursos online. La gente me preguntaba acerca de lo que hice, yo no lo tenía tan claro así que me senté por muchos meses a entender el recorrido interno que realicé y de ahí surgió Reprograma tu corazón. Un programa online que tiene 3 frentes por ahora: Cómo superar una ruptura amorosa, Cómo encontrar a tu pareja ideal y Cómo sanar tu historia y entender por qué tienes los padres que tienes\».Les comparto a continuación los 8 videos de Aielet, cargados en nuestro canal de Academia Musas® en  YouTube,  donde puedes iniciar un viaje a tu interior para evaluar tus relaciones y fortalecerlas: Video No. 1   ¿Quién soy yo? Conocernos a nosotras mismas y nuestro proceso de transformación nos permite relacionarnos de manera exitosa con el otro y convertirnos en la espina dorsal de la relación que establezcamos con nuestra pareja.   Video No. 2El amor propioHagamos consciente la capacidad de ver quiénes somos y cuál es nuestra esencia y propósito, con apreciación y agradecimiento; tendremos la capacidad de conocernos, entendernos y trabajar por ser mejores y amarnos más. Video No. 3Más sobre el amor propioTenemos la responsabilidad con nosotras mismas de construir nuestro amor propio día a día, ayudándonos de otras personas para reconocer cualidades que no vemos por nuestra cuenta. Video No. 4Dependencia emocional o construcción de pareja¿Qué tipo de relación tiendes a construir? ¿Te adaptas a lo que la otra persona quiere y dice, o llegan a acuerdos y construyen juntos? Una pareja sana y estable genera una familia sana y estable, es importante invertir la mejor de las energías en la construcción de una relación equilibrada.     Video No. 5Mi pareja, mi espejo   La pareja es un iluminador de nuestras sombras, nos hace ver cosas que no tenemos resueltas, pendientes de transformar y sanar. Vernos en el otro nos permite descubrir cosas extraordinarias.   Video No. 6Cómo manejar las emocionesManejar las emociones de manera proactiva para construir relaciones y conversaciones sanas, para construir un mundo mejor, proyectando desde la pareja y la familia las mejores relaciones. Video No. 7Nuestros padresSanar el vínculo que tenemos con \»nuestros padres\», agradecerles la vida y su papel como educadores, para poder relacionarnos mejor con el otro, para tener relaciones de pareja más sanas y estables. Video No. 8Dar y recibir de manera equilibradaEn pareja, si necesitamos algo debe pedirse de manera directa y clara. Dar aquello que estás pidiendo permite ampliar la visión de las múltiples expresiones del lenguaje del amor con tu pareja. Practiquemos vivir una vida caminando el Amor, cultivando el amor propio, abrazando nuestro placer y el (des)apego y fortalezcamos nuestras capacidades de Amar más libremente y más sanamente.   Si quieres ver más videos como estos, te invito a conocer todos nuestros Espacios Temáticos en el Canal de Youtube de Academia Musas®.     Un abrazo de Musa,  Alejandra Torres.

Relación conmigo y con mi pareja Leer más »

Artistas del amor – Salvar no es Amar

¡Hola, Musa!  Sé lo que es Amar. O tal vez, no tanto. Sé lo que es querer Salvar. Pasar de la chispa del Amor, pura y libre, a un patrón de relación donde me vuelco a crear, proveer, y a nutrirlo todo. Un Amor en exceso capaz y generoso, que organiza y planea, provee, construye hogar, planea excursiones, y lo mantiene todo organizado y bajo control.  Un Amor, desde mi poder, que niega el poder de mi PAR-eja. Y todo esto lo he hecho desde las mejores \»intenciones\», y desde la única forma que sabía Amar. Sin embargo, con un velo sobre mi cara, porque nuestra forma de Amar es Inconsciente, y viene de patrones heredados. He tenido que transformarme, desenmarañar los hilos con paciencia y desenredar los nudos de este telar, para finalmente poder ver. Encontré en mi forma de Amar, en lo más profundo de mi corazón, un miedo a no ser suficiente. Y ese miedo ha generado temor a ser abandonada, o a que me traicionen.  Y también, en mis procesos de transformación e ir hacia mi interior, he encontrado en mi linaje a ancestras que buscan salvar a sus hombres. Desde su relación lastimada con lo masculino, se han puesto por encima de sus hombres y han tomado el rol de arreglarlo todo, proveerlo todo, organizarlo todo. Desempoderando a los hombres y no viendo al masculino.   Y también, una vez he visto esos patrones en mi linaje, he encontrado al fondo, muy en el fondo en el Amor, cómo lo he practicado con un deseo de controlar, de cambiar a mi pareja, de salvarla, de proveerlo todo para lograr su lealtad y su mirada. Para que no se vaya, para que no me traicione. Para que se comporte como yo quisiera.   Como dice Bert Hellinger, fundador de las constelaciones sistémicas, dar un poco de más esta bien, porque eso estimula que el amor siempre vaya en crecimiento. Este acto de Amor hace que la pareja corresponda, dando lo que le han entregado y dando un poco de más. Pero siempre velando por el equilibrio.   Sin embargo, yo rompí este equilibrio. Y entendí que el dar demasiado de más, sin que el otro pueda pagarte esa deuda, rompe el equilibrio y hace que la pareja realmente no tenga otra opción que irse, ya sea físicamente o por medio de alguna traición.   Tanta generosidad, por medio de aportes energéticos, espirituales, prácticos o económicos, termina minando tu equilibrio interior. Y luego tu equilibrio con tu pareja. He pasado de la felicidad y la entrega total, a un exceso de acciones que buscan encasillar, someter y \»arreglar\» a mi pareja. Me di cuenta de que: Salvar no es Amar. Pregúntate, si tu Amor en el fondo busca condicionar al otro para que nos de el Amor cómo y cuándo lo queremos. Pregúntate si en tu acción de dar hay intenciones o expectativas de recibir. Pregúntate si en el fondo deseas Salvar a alguien, ayudarlo a conseguir sus metas. Especialmente las mujeres fuertes, mujeres que son Sanadoras, coaches, terapeutas y que estamos al servicio de la sanación, debemos preguntarnos: desde dónde estamos ejerciendo esa intención,  ¿Desde un lugar de Esencia que busca Dar sin ninguna expectativa, o desde el lugar de Salvadora?  Cuando asumimos el rol de Salvadora, en cualquier relación, lo que hacemos es alejar al otro de su propia capacidad de lograr materializar sus propios sueños.Desempoderamos al otro, nos ponemos por encima, no lo vemos como igual ni como poderoso. Cuando entendamos que cada uno está en su proceso y cada uno tiene primero a su propio Destino, maestr@ y voz interior. Cuando podamos soltar el Amor al Universo y verlo como un acto mágico y eterno, que debe fluir como un Río, y nosotras sencillamente debemos disfrutar el agua y su corriente, ponernos un neumático y fluir en las aguas acompañados de nuestro Amad@, en vez de construir un dique en el agua. Cuando realmente nos guiemos por un Amor propio completo que no necesita llenar vacíos con el otr@, entendemos que el acto de Salvar, de ponerme entre esa persona y su Misión de Vida, no es Amor. Genera dependencia, cadenas y desempoderamiento. Que nos quitemos los velos en el Amor. Que sanemos dinámicas ancestrales que nos limitan y lastiman en poder escribir nuestras historias de Amor. Que podamos caminar libres y completas en la impecabilidad de nuestro Amor. Te invito a iniciar el camino del Amor desde tu Amor Propio, honrando y transformando tu historia y propósito, con mi libro Hablando con Dragones, acá.  Un abrazo de Musa,  Alejandra Torres.

Artistas del amor – Salvar no es Amar Leer más »

¿Cómo has vivido el Amor?

  ¡Hola, Musa!  Te confieso. Toda la vida he anhelado una relación de pareja duradera, estable, tranquila y pacífica. Y también, al mismo tiempo, súper romántica, intensa y apasionada. Una relación donde realmente pueda abrir mi corazón, sentirme completamente desnuda y presente ante mi pareja, y aprender de su mano el camino del amor incondicional.   Soy hija de padres que se divorciaron cuando tenía 5 años, y sentir ese contraste desde muy pequeña reforzó mi ilusión constante de encontrar y mantener una relación de pareja durante toda la vida. Dado que a mis padres nunca los vi realmente como una pareja, construí mis ilusiones alrededor de la historia de mis abuelos, quienes duraron 54 años de casados, haciendo Happy Hour todas las tardes y conversando y riéndose juntos. Pasaban felices en su vida y cotidianidad, y estuvieron bailando juntos hasta la noche antes de que mi abuelo murió de un infarto a los 75 años, luego de decirle a mi abuela cuánto la amaba.  Con base en esa historia que vi como la ilusión de que sí era posible, empecé a buscar al hombre que cabría ese molde. Yo quería pasión, entrega, diversión, aventura, aprendizaje contínuo, evolución, y al mismo tiempo quería una situación segura y estable, dado que no quería repetir los \»errores\» de mis padres. Y ahora veo que empezar con estas expectativas, combinado con una voluntad férrea y algo rígida de mi parte de que yo podía hacerlo funcionar y sostener, fueron una combinación bastante equivocada y hasta caricaturesca.   Y en ese juego de relaciones y de vida, llevo dos matrimonios, uno de 17 años y el segundo de 3. Ambos son hombres especiales y únicos. Y yo anhelé ambas veces casarme para el resto de mi vida, pero la realidad de la vida me llevó por caminos distintos.   Entonces mis historias de amor han sido como una colcha de retazos que sigo tejiendo. No tengo el tema dominado, ni mucho menos. Y de pronto por eso, y porque he vivido matrimonios, hijos, separaciones y un divorcio, de manera consciente, amorosa y profunda, he vivido muchas situaciones en las relaciones y aprendido mucho.  El hecho de que no tenga este tema chuleado, hace que lo siga anhelando y permanezca muy activo en mi vida, a esta edad cuando muchas de mis amigas ya se han dado por vencidas y han cerrado sus corazones. Siento que ahora es cuando más sigo caminando este camino, con algo de inocencia, mucha fé de niña, entrega y también algo de ceguera. Como Mr. Magoo, un personaje de caricaturas de los años 70 que cómicamente iba caminando sin ver nada, pero su fe de que todo estaba bien lo hacían salvarlo milagrosamente de las más estruendosas caídas y calamidades.  He sentido el Amor. He tenido ese privilegio, ese regalo etéreo que te da la vida. He sentido esa sensación eterna de mirar a los ojos a mi amado y sentir el Paraíso absoluto manifestado en la Tierra. Me he sentido absolutamente cómoda en mi piel y en mi cuerpo, y en perfecta armonía con la temperatura y los ángulos de mi pareja. Ambos en un silencio que dice más que mil palabras. Sentir que cabemos perfectamente y casi simbióticamente el Uno con el Otro, que borramos los límites entre los dos… Sentir que mi pareja y yo somos un océano profundo de Eternidad. Que estamos en un Paraíso creado para y por los dos.   El Amor puro no se vive desde los límites. El Amor en este estado se asemeja a un estado de delirio, de locura.   ¿Estos Amores, por un lado, y la incongruencia por el otro, de tratar de construir algo duradero e institucionalizarlo y regularlo…no creen? Porque resulta que, o sacrificamos intensidad y pasión, o entramos tan profundamente en el otro que borramos nuestros sanos límites… ¿cuál es el equilibrio? Lo sigo aprendiendo.   Porque necesariamente, para generar buenos acuerdos y una sana estructura para construir juntos el hogar espiritual del Amor, ahora aparecen los límites y los acuerdos. Ahora hay que negociar y construir. Muchos limites rompen el Amor. Y mucho Amor sin límites y acuerdos, genera situaciones que nos lastiman.   ¿Cuál es tu historia con el Amor?En este aspecto, lo que ves y trabajas en ti es:   o Aprender cuál es el camino del amor incondicional y darnos cuenta de que, a la larga, es una travesía hacia nuestro amor propio. o Entender que cada relación es un espejo de nosotras mismas. Y cada persona con quien compartimos, un maestr@.   o Entender que las relaciones de pareja son un lugar para aprender la maestría en el amor: amar al otro tal como es, entregarte a tu amor y ser devota a ese amor. A través de la intimidad, la vulnerabilidad y la devoción, transformarás y sanarás.  o Expresarte en el amor desde tu libertad interior, y amarte lo suficiente para pedir lo que necesitas y hacer acuerdos que te cuiden y te nutran.  o Tejer relaciones con hijos, familia y amistades que te hagan sentir amada, reconocida y vista, con todas tus facetas. o Aprender a danzar el amor, una danza entre energías masculinas y femeninas en ti, y luego danzar con otr@s. o Abrirte al gozo, a la entrega absoluta y a la plenitud en el amor y en las relaciones. Te deseo una Vida caminando el Amor.   Puedes iniciar a transformar tu vida, liderazgo y emprendimiento con propósito desde el amor propio y conexión tu interior, con mi libro Hablando con Dragones. Obtenlo acá.    Un abrazo de Musa,  Alejandra Torres.

¿Cómo has vivido el Amor? Leer más »

¿Qué sucede cuando desarrollas tu intuición?

¡Hola, Musa! Respiro. Tomo un respiro profundo desde el fondo de mi vientre, que me llena la barriga y va llenando mis pulmones. Entra el dulce oxígeno en mí, y me vuelvo Una con el Aire y el Viento. Abro mi presencia. Siento expandir mis costillas, me entiendo cuenco, vasija de barro. Y expando las paredes de mi vasija. Y me abro a lo que Es. Me vuelvo Vacía. Aquieto mi mente, la llevo a la Nada, al silencio y a la quietud. Suelto pensamientos caprichosos, los soplo al viento. Se van volando como nubes de algodón de azúcar.  Así es como entro en otra dimensión de consciencia. Así es como entro en el momento eternamente Presente. En ese lugar donde la Nada es Todo, me permito Ser. Y brillar desde lo que soy, no lo que hago. No hay Esfuerzo. No lo necesito. Fluyo y estoy Presente. No tengo que arreglar nada. No tengo que salvar a nadie. Ofrezco mi Presencia y mi silencio. Escucho completamente, miro profundo a los ojos, y cuando me expreso permito que las Palabras fluyan a través mío. Soy un Canal. Y soy Amor. Para poder llegar a este lugar cada vez más Presente, debo transformarme y aprender a amarme completamente. Al haber visto mis sombras, haber hablado con mis demonios, con mi dolor, mi rabia, mis sentimientos. Y desde ahí, desde esa conversación y aceptación de mi propia multidimensionalidad, me integro. Y puedo abrazarme completa, tal como soy con toda mi sombra y toda mi luz. Soy soberana. Y camino impecable en el Mundo. No soy perfecta. Estoy en continuo aprendizaje y transformación. No soy ni mejor ni peor que nadie. Soy yo. Única e irrepetible.  Y traigo una canción para el mundo. Una canción que es única. Traigo colores. Colores que son solo míos, resultado de múltiples vidas y linajes.  Camino y exploro. Camino y exploro. Y al explorarme, me reconozco y me renuevo, se renueva mi pasión por vivir. Se renueva mi canción y mi camino. Se renuevan mis propósitos. Me veo en los ojos de otras mujeres. Entiendo que nuestro momento es ahora. Estamos en un momento único e irrepetible para reconocernos, fortalecernos, empoderarnos en nuestros caminos y validarlos, para emprender con propósito y liderar desde el equilibrio. Te veo, Musa Intuitiva y Conectada, porque cuando desarrollas este aspecto, ocurren cosas mágicas: Cultivas una conversación continua con tu intuición. Ella te indica cuál es el camino más alineado con tu propósito, y se ha convertido en una fuente de sabiduría profunda que complementa lo que te dice la razón. Has aprendido a confiar en tu intuición, y tomas decisiones importantes guiada por lo que te dice. Vives tu conexión como un camino de aprendizaje y transformación personal, el cual has diseñado a la medida y que te sirve para sentirte conectada, con una práctica relevante y frecuente que te mantiene vibrando en tu mejor rango de energía. Conoces a esa bruja que tienes en tu interior, y ya la expresas por medio de rituales, conexión con animales y plantas. Expandes cada vez más tus poderes, tu liderazgo y propósito, y los usas en servicio a la sanación y transformación colectiva. Sabes cuál es tu misión de vida, y lo cultivas como un jardín. Ahí cultivas tu visión de lo que deseas materializar, de si deseas emprender y crear proyectos de vida con propósito, y disfrutas viendo florecer eso que has sembrado. Sabes que es un espacio único y tuyo propio, y lo entiendes como tu contribución al mundo. Te invito a seguir cultivando esta fuente de sabiduría y poder, en tu vida, lo cual te aliviana las cargas y las responsabilidades, y te da esa conexión trascendente y mágica con las cosas. Si este es tu llamado, puedes hacerlo con mi libro en mi Paquete de Poder, Impacto y Propósito acá.  Un abrazo de Musa,  Alejandra Torres.

¿Qué sucede cuando desarrollas tu intuición? Leer más »

La importancia de cultivar nuestra conexión interior en los momentos difíciles

¡Hola, Musa! Te confieso algo. He vivido unos meses duros, difíciles, emocionalmente hablando. He estado en una redefinición de mi relación de pareja, y un alejamiento de nuestra relación estructurada de esposos, la cual busqué con toda la emoción, compromiso y determinación en su momento. En los últimos meses he ido entendiendo que debo volver a mi energía, a mi centro. Me estaba perdiendo en mi relación. Había empezado a depender de mi pareja, de sus tiempos, de sus caricias y de su validación. Aún cuando he sido independiente y empoderada toda mi vida, en esta relación me había entregado más profundamente. Y al entregarme tanto, y al abrir tanto mi corazón, empecé a borrar los límites entre mi pareja y yo. Y ha sido un aprendizaje profundo de vida, encontrar esa vulnerabilidad, sentirme inquieta, sentirme incómoda en una situación que yo misma había deseado y querido tanto.  Tratamos de hacerlo distinto, pero la inercia de lo que habíamos creado era tal que no tuvimos otra opción que soltarnos. Una vez me di cuenta de que ya no era el momento para nuestra relación, pasé por un duelo profundo. Sentí todo el dolor, sentí toda la decepción, hasta llegué a sentir que me ahogaba en mi dolor. Mis miedos afloraron. Volví a sentir heridas que he trabajado y sanado durante varios años, pero que aún así están ahí, solo que cada vez más profundas. ¿Qué pasa si no vuelvo a sentir algo así? ¿Volveré a conocer a alguien tan maravilloso como lo fue mi pareja? Fue en estos momentos difíciles cuando más fuertemente he sentido el reto de conectarme a mí misma, empoderarme, amarme y transformarme. Sentí mucha desesperanza y dolor, y una especie de apatía hacia todo. Me costaba creer en mis sueños, en poder ilusionarme igual, mi corazón estaba lastimado y cerrado. Y lo que pude vivir en carne propia, fue que cuando más difícil y compleja es la vida, más importante se vuelve cultivar nuestra conexión interior.     Pasé muchas horas escribiendo, pintando, consultando mis cartas de tarot. También consulté el I Ching, escribí. Me puse muy atenta a ver las señales y la magia en todo. Cuando estamos en un momento difícil, a veces el contraste que se crea en nuestras vidas ayuda a enfocar y a aclarar esos mensajes intuitivos. Es como si salieran de las sombras a la luz de una manera más clara.   Poco a poco, he ido saliendo de ese dolor. Poco a poco, me he encontrado, mi energía ha vuelto a mí, me nutro, me consiento, me transformo. He llegado a un nuevo nivel de amor propio. Y esto lo logré por medio de prácticas de conexión conmigo misma y mi propósito, y de escuchar mi intuición y mi corazón.Porque este camino del aprendizaje y la transformación nunca termina. Estamos en una espiral, no en un mundo lineal con una meta final que alcanzar. Eso es para los cuentos de hadas. Nuestro mundo es mucho más complejo, conectado y sistémico, nos movemos en espiral, y cada vez sentimos que tocamos los mismos temas, cada vez más profundamente, hasta que realmente podemos trascender la situación. Como he oído decir, “pelando una cebolla”.     Entonces, estos momentos son cuando es más importante reestablecer y cultivar nuestra conexión con nosotras mismas. Cuando es más difícil. Es como ir al gimnasio, no perdamos la práctica aún cuando más difícil se siente. Los resultados y los regalos son grandes. Cuando más nos sentimos presionadas por el mundo de afuera, por nuestras relaciones, por el estrés de la vida diaria, es cuando más ayuda tener una práctica diaria de conectar con nuestra Intuición. Puedes escribir en un diario. Puedes meditar o hacer yoga. Puedes bailar. Puedes salir a caminar en la naturaleza. ¿Qué haces tú para conectarte, para centrar tu energía y volver a tu paz interior, cuando la realidad de la vida te sobrecoge? Te deseo una vida en propósito, Intuitiva y Conectada. Te invito a conectar con esta brújula de tu alma con mi libro Hablando con Dragones, acá; para que guíes tu camino de transformación y emprendimiento desde tu sabiduría interior.    Un abrazo de Musa,  Alejandra Torres.

La importancia de cultivar nuestra conexión interior en los momentos difíciles Leer más »

Scroll al inicio